DE
PESCA EN PEDASI
COLABORACIÓN: MARTIN FIERRO DE MENA

Manuel Erick
Muchas
invitaciones había recibido de mis amigos pescadores Fidel Díaz y Manuel “ Yuni
“ Samaniego, para cambiar nuestro tradicional escenario de pesca como lo es el
Lago Gatún, Bayano y la Bahía de Panamá y probar algo más extremo como lo es la
pesca offshore en un lugar llamado “ Los Frailes “ en Pedasí, Península de
Azuero.
Tienes que salir
de los Sargentitos, me decían entre risas Fidelito y Yuni, y sentir el verdadero
pique de una Tuna o un Wahoo, mientras ambos rememoraban las extraordinarias
pescas de quien forma parte del Prostaff de Rapala en Panamá, Fidel Díaz.
Las fotos eran
testigo perenne de las enfurecidas luchas que en mar abierto había enfrentado
nuestro amigo, al tentar verdaderas bestias marinas con señuelos multicolores
que emulan con asombrosa precisión peces carnadas, y que atraen cuan si fueran
verdaderos los muy buscados Marlins y Velas, cuya pesca resulta una verdadera
hazaña, por lo escurridizos y poco común encuentro en aguas profundas.
Y es que para un
pescador, llámese: deportivo o aficionado, capturar una de estas especies
resulta el trofeo mas codiciado y el ganarse el galardón que lo eleva de
categoría pescaril y lo incorpora al grupo selecto de pescadores en lo que
respecta a la pesca mayor.
Bueno, ya iré,
solo me quedaba comentar, sintiendo remota la posibilidad de acompañarlos,
conociéndome.
Buenos róbalos,
corvinas, ureles y pampanos, formaban parte de mi historial como pescador
innshore de más de 25 años, inclusive enormes sábalos reales llegue a enfrentar
aunque sin éxito, pero ninguno podía compararlo con los que con propiedad se
jactaba Fidel.
No fue sino
hasta que por una coincidencia laboral conocí a un joven profesional del
derecho, de familia pedasieña, amigo de mis amigos pescadores, que volví a
considerar la posibilidad de remontarme con mis aparejos de pesca a Pedasí.
Humberto Osorio, que al igual que Fidel frecuentaba las mismas aguas azurences,
insistió por su parte en la invitación estableciendo de hecho, con al menos un
mes de antelación y con calendario en mano, la fecha en que partiríamos para
que no tuviera excusa. El 28 de mayo, saliendo del trabajo a las 4 de la tarde;
nos vamos! Acuerdo que quedó sellado con un estrechon de manos, que intencionaba
más que nada el compromiso de mi parte.
Tal cual lo
acordamos, ese día, bajo un torrencial aguacero partimos rumbo al interior de la
República, para desviarnos en la bifurcación de Divisa, hacía Pedasí, donde nos
esperarían los Padres de “ Humbert “, Doña Marisa y Don Humberto, quienes junto
a su Tía Yadira, nos darían alojamiento en una muy confortable y amplísima casa,
en otrora de quincha, pero aún con su techo de teja colonial y con la típica
ventilación de las viviendas de nuestra campiña.
Allá, nos
recibirían además, dos grandes amigos de Humberto; Enrique “Alfredin” López y
Erick Muñoz, mejor conocido como “ El Profe “, por su especialidad en las artes
mecánicas.

Tuna Aleta Amarilla
Oriundos de
Guararé, Alfredin y Erick no eran menos apasionados a la pesca, la llevaban en
su sangre, como la jovialidad y la gran valorización que ambos le daban al
concepto amistad y que yo resumía en una verdad hermandad entre estos tres
inseparables compañeros de infancia.
Con “ K “ al
final, se escribe mi nombre, me decía Erick , con el acento muy particular del
santeño. Su carisma desbordaba a todas luces, muestra de una personalidad
alegre, de esos que sonríen a la vida sin importar las adversidades. Apegado al
entorno mismo, a la naturaleza, Erick es de los que se alegran con tan solo ver
al amanecer los vívidos colores del arco iris, eso, Martín, me dijo, tan solo
con eso, soy hoy doblemente el hombre más feliz del mundo, porque puedo
compartirlo además con ustedes, mis amigos. Que extraordinaria persona, sin duda
demostró ser Erick.
Ya cerca de las
5 de la madrugada, y luego de sortear algunos inconvenientes de poca
importancia, partimos hacia la playa del Ciruelo, donde nos estaría esperando
Manuel, Capitán designando para la aventura.
Frente a
nosotros, no muy lejos, se erigía la piedra de Las Monjas, mucho más atrás,
pero claramente visible, Los Frailes, imponente, desafiante, con sus enormes
olas encontradas por las corrientes provocadas por los fuertes vientos del sur.
La Piedra de Los Frailes
Muñi, otro
lugareño reconocido por los pescadores de la región y de la Capital por su vasta
experiencia en estos menesteres, nos advertía no enrumbar la embarcación hacia “
Morro de Puerco “, ubicada en las costas tonosieñas, muy
distante de
nuestro punto de partida, porque después de las 12 medio día, ha de resultar
casi imposible navegar por sus muy traumadas aguas. Vayan a los “Frailes”,
apenas ayer logre algunos buenos peces “ Dorados “, Tunas “ Aleta Amarilla “ y
Albacores y el regreso sería en caso extremo menos peligroso.
Cambiados los
planes iniciales, nos olvidamos de los “ Wahoo “ de “ Morro de Puerco “ y
decidimos probar suerte en aquella distante piedra que florecía de las
profundidades del océano, para lo cual debimos sortear las crecidas olas de la
rompiente de la playa, demostrando Manuel ser todo un experto.
Listos para la
faena, Alfredin tuvo el primer pique, intenso, no había duda, era de la Tuna “
Aleta Amarilla “, el señuelo marcó el color a utilizar, verde predominante con
blanco, lo que nos hizo cambiar de inmediato los escogidos por cada uno para
probar el más efectivo. A partir del cambio, los piques fueron constantes, sus
tonos azulados y amarillos deslumbraban con los tenues rayos del sol sobre la
embarcación.
Pero
sorpresivamente todo cambio en el instante que el bote se detuvo para recuperar
una de las Tunas y el resto inicio la recuperación de las líneas para facilitar
al pescador su captura. Un pez Vela alzaba vuelo entre la cresta de una ola
intentado liberarse de una de las engañadoras, la confusión reino en el bote, no
sabíamos quien lo había atrapado, hasta que alguien grito: Humberto...!
Humberto...! lo tienes tú...! mientras yo veía incrédulo y embobado aquella
escena solo vista en revistas y en programas de pesca.
Repentinamente,
volvió la algarabía y la confusión, MARTÍN TIENE OTRO A LA DERECHA Y ES
ENORME!!!!!!!! Alguien advirtió, PELEALO MARTÍN, TIENES UN VELA
ENORME!!!!!!!, sin aún reaccionar, comencé a pelear contra un sueño, no
salía de mi estado de inconsciencia, simplemente no creía lo que estaba ante mi
ojos, no creía en los alientos de mis amigos, en las palmadas a la espalda de
Alfredin, hasta que aquel fuerte tirón a mi sedal Sufix de 50 libras me hizo
reaccionar......DOS VELAS SE HABIAN PEGADO SIMULTANEA E INSOLITAMENTE A LOS
SEÑUELOS MIENTRAS ESTOS SE RECUPERABAN!! Humberto, más experimentado en
pesca offshore aunque también enfrentaba al primer Vela de su vida, inicio la
lucha hombre contra pez, con un excelente equipo, lograndolo vencer después de
cerca de media hora y que dedicó a su lindísima hijita Adrea de 5 meses de
edad, mientras que yo casi agotado no lograba recuperar cuerda en el PENN
SENATOR 4/0 SPECIAL, más bien veía al animal alejarse entre acrobáticos saltos
de la embarcación, con una fuerza inagotable.
La lucha fue
extrema, al menos para mi los próximos 30 minutos, hasta que fue sensible la
pérdida de energía del Vela, que prácticamente “ boyado “ sucumbió a los embates
por liberarse, transcurridos 45 minutos de pelea.
Todavía incrédulo de la hazaña, festejamos Humberto y yo,
nuestra graduación en el Mar, al capturar dos especies entre 120 y 140 libras
cada uno sin dejar pensar en la práctica del “ Catch & Release “

Alfredin Humberto Erick
Y así, con el
viento en contra, retomamos el camino a la playa del Ciruelo, con las historias
contadas una y otra vez, la de aquella pesca afortunada que nos elevó al sitial
de los grandes pescadores offshore, y que sobre todo me permitió en lo
particular, conocer dos nuevos amigos: Erick y Alfredin, a quienes dedico al
igual que a Humberto el primer Vela de mi vida, sin ellos no lo hubiera logrado.
A la familia
Osorio: Doña Maritza, Don Humberto y a la Tía Yadira, este artículo para el
recuerdo, mil gracias por todas las atenciones.
Y no podía dejar
de agradecer a nuestro Guía y nuevo amigo de Pedasí: Manuel Muñoz, a quien
reconozco públicamente su extraordinaria experiencia en el no fácil arte de la
pesca.
y a ustedes, amigos lectores, por dedicarme
como siempre su tiempo para leer mis emociones.
Salud!