|
Por fin ¡¡¡de
pesca¡¡¡
Después de muchos días de planear y posponer repetidas veces un viaje,
por fin pude salir de pesca, eran las 7 PM cuando sonó mi teléfono
celular, la voz me decía “el tráfico de vehículos esta tremendo,
llegaré por ti como en una hora”, yo acababa se salir del trabajo y
apenas tenía poco tiempo para preparar las cañas, carretes y el
repelente para moscos entre otras muchas chácharas que lleva uno a esos
lugares.
Hace días que mis amigos y yo pretendíamos divertirnos en la playa
lanzando los anzuelos para descubrir que presa saldría esta vez, podría
ser un pámpano, o un robalo, hasta algo más pequeño, como una trucha o
un feo ratón (es un pez que tiene la cabeza en forma similar a la de
una rata, pero que dicen tiene un sabor riquísimo) y ahora
finalmente esperaba ansioso que pasaran por mi para tomar carretera y
sentir el aire en la ventanillas del coche. Antes de que ellos llegaran
reuní apresuradamente todo mi equipo y la cámara fotográfica digital (para
tomar la imagen de mis presas), finalmente me asome por la ventana y
vio dos siluetas conocidas, eran mis cuates ya esperándome mientras
comían parte del refrigerio que llevaríamos para soportar la jornada
nocturna de pesa.
Me despedí de mi mujer y después de muchos consejos y recomendaciones,
además de haberme llenado la mochila de cosas que seguramente no usaría,
por fin, salíamos de la ciudad.
Pretendíamos pasar toda la noche pescando y continuar un poco más por la
mañana antes de regresar. Ya eran como las ocho de la noche, el camino
aunque en buen estado estaba lleno de niebla que humedecía el parabrisas
del coche, y para variar, las plumas del limpia brisas no quitaban toda
la humedad, por lo que ahora, después de esperar tanto tiempo para ir a
este viaje también debíamos ir despacio y con todas las precauciones
para viajar con seguridad.
|
|
Durante el camino platicamos de historias y aventuras de pescadores que
conocíamos, de lugares, o simplemente recordando nuestros viajes
anteriores (dos viajes al mismo lugar), después de una hora, la niebla
despejo el camino y entonces se descubrió la noche, no se veían las
estrellas aunque despejada era una noche oscura.
Al pasar una caseta y media hora más sobre el asfalto, por fin llegamos
a la playa, es un sitio llamado el farallón, al que nos gusta ir porque
siempre que vamos los peces pican bien. El vehículo se estaciono hasta
donde el camino pavimentado llega, a unos 100 metros antes de llegar al
mar, previamente a bajar nuestros equipos de pesca, inició la hora de
los pambazos, y le atacamos con éxito, pues para eso somos competentes.
Una vez ya en ese lugar caminando hacia la orilla del mar con la mochilas
sobre la espalda, notamos que en la arena había una gran cantidad de
algas, parecía que el mar las arrojaba hacia la arena, no hicimos más
caso de eso y nos dispusimos a pescar, yo ya estaba ansioso de lanzar el
anzuelo y rápidamente arme mi caña, coloque el plomo, la carnada y
comenzamos a lanzar, después de varios intentos sentí un jalón en la
línea, empecé a enredar y cada vez se sentía más duro y difícil de
halar, ya contento porque seguramente esta vez venía uno grande ¡¡¡
seguí halando, incluso hasta mi carrete se averió, pensé, no importa si
trae un pámpano o un guachinango, cual sería mi sorpresa cundo al salir
por fin el anzuelo lo que en el venía era un alga, eso si como de dos
kilogramos… y bueno, seguimos intentando y las algas seguían atrapándose
en los anzuelos, una y otra vez, finalmente decidimos mejor buscar otra
playa, por suerte hay muchas por esa región, así que recogimos todas
nuestras cosas, las pusimos en la cajuela del carro y nuevamente tomamos
carretera con rumbo norte.
|
|
Un tanto decepcionados seguimos sobre el asfalto, del lado derecho de la
carretera, a lo lejos se veía el mar, que en ocasiones sobre el viaje se
oculta por las dunas o los cerros, pasamos un lugar llamado “Laguna
Verde” y unos metros adelante sobre la carretera esta la salida a un
camino, un tanto rústica, al salir por esa brecha nos envolvió la
vegetación de un manglar, a ambos lados de la vialidad los árboles
cierran la visibilidad y hacen aun más oscuro el trayecto, en algunos
tramos el camino se encontraba pavimentado, se notaba que en otro tiempo
ese camino fue importante, o al menos muy usado, seguramente por alguna
empresa constructora, ya que en esa zona por mucho años hubo un auge de
construcción debido a la creación de una planta termonuclear, la única
de su tipo en este país.
Al seguir por el sendero poco a poco la vegetación fue abriendo la vista
hacia el cielo y entramos a una zona que parecía agreste, un poco árida,
de esas en donde seguro existen los nidos de cascabel o animales
peligrosos, o por lo menos, que asustan, seguimos ya sobre terreno sin
camino y entonces, finalmente llegamos.
Era un lugar alto sobre el nivel de la playa, desde donde se veía a lo
lejos la espuma blanca que hacen las olas al llegar a la arena,
nuevamente a bajar todo nuestro equipo y enceres, primero nos asomamos a
uno de dos lugares que ahí había, notamos que la arena estaba muy
revuelta y que si entrábamos por ahí seguro no podríamos salir si
trabajo duro, así que mejor decidimos ir a otra orilla. Comenzó el
descenso hacia la arena, poco se veía, sin embargo note a lo lejos que
cerca de nosotros había un pobre equino sólo, seguramente abandonado por
sus dueños por inútil, por enfermo o por viejo.
Una vez que llegamos me di cuenta que tras el sitio que escogimos había
una fuerte pendiente hacia arriba, y en sentido opuesto ya como a unos
escasos 12 metros estaban las olas mojando la arena, y sin más, junto
con mis amigos inicie mis intentos por pescar algo.
Aunque en este sitio ya no había tantas algas sobre la arena, los peces
no mordían las carnadas, pero no dejaría de insistir, había esperado
mucho tiempo para este momento y no me abatiría porque en las primeras
6 horas no mordiera nada, luego de todo esto aún sin conseguir ni el pez
más pequeño note algo en lo que no había pensado, con la noche las
mareas suben, y entonces el mar comenzó a subir su nivel, cuando me di
cuenta el terreno que teníamos para estar fuera del agua era muy
pequeño, ya que tras nosotros no había salida (recuerdas que tenia
una fuerte cuesta tras de mi), así que al pasar las horas las olas
azotaban con fuerza sobre piedras cada vez más cerca y más cerca.
|
|
La cosa no era tan grave, pero yo no lo sabía, finalmente el mar no
subiría tanto como para representar un riesgo, pero en se momento
después de haber pasado por todos los tropiezos anteriores, a mi me
pareció otro gran problema.
Las horas siguieron pasando, y nuestra suerte no cambió, ya pasadas las 3
de la mañana se rindió uno de mis cuates y se fue a dormir al carro, nos
quedamos los más tenaces, o los más necios para seguir intentando,
dentro de mi pensamiento imaginaba que lograba atrapar un buen pez, pero
no fue así, nos cambiamos de lugar para ver si así nuestra suerte
mejoraba, pero cualquier cosa que intentábamos nos daba el mismo
resultado, nada….y nada …… y nadaaaa……
Desde el lugar donde estábamos sentados sobre nuestros sillas de pesca se
visualizaba una gran estructura natural, una inmensa roca como una isla
rodeada por los violentos golpeteos de las olas, un lugar ideal para
pescar por estar más dentro del mar, pero difícilmente podríamos llegar
hasta ahí para hacer otro intento, pues la marea no permitía pasar hacia
ese lugar. Justamente estábamos contemplando esa gran piedrota cuando
vimos que de repente se ilumino ¡¡¡¡¡¡¡ se vio que tomo un color blanco
luminoso, al verlo un poco mejor y después de unos segundos de iniciado
ese efecto físico, vimos que se trataba del la reflexión de la luz de
una vehículo que llegaba desde lo alto del terreno e ilumino la piedra,
era una camioneta tipo vagoneta todo terreno, nos pareció sospechosa
¿Qué hacía una camioneta como esa en ese sitio y a esa hora? El hecho
aunque no lo comentamos entre nosotros nos pareció algo peligroso o por
lo menos debíamos mantenernos a distancia y con cuidado.
La camioneta por fin se alejo de ahí y yo me quede más tranquilo,
seguimos en lo que pretendíamos y poco a poco fue bajando la marea al
correr las horas de la madrugada, antes de salir el sol, Jorge el que
aún se quedo a pescar conmigo o mejor dicho a intentar pescar, se
atrevió a pasar hacia aquella gran roca, a mi me parecía aún peligroso,
así que mejor busque otro lugar pero a unos metros de donde habíamos
pasado la noche, es una playa que con las forma del terreno y caprichos
de la naturaleza forman una pequeña bahía muy hermosa, y contemplar el
amanecer en ese lugar es muy tranquilizante, pocas veces se tiene la
oportunidad de admirar esos amaneceres y como ya en ese momento me quede
solo, me di tiempo para reflexiones y recuerdos personales que hicieron
aún más grato esta experiencia, cuando estas solo contemplando el mar y
tienes oportunidad de ver el nacer el sol, solo puedes pensar al igual
que aquel excelente viejo trompetista Louis Armstrong “que
maravilloso es el mundo”.
|
|
Al nuevo día despertó Paulino y Jorge regreso de sus intentos en la
piedra, y ya sintiendo la desvelada desayunamos y nos dispusimos a
buscar otro lugar para pescar, nuestra suerte debía cambiar tarde o
temprano y cuando eso sucediera debíamos estar
listos.
Nuevamente con todas nuestras cosas en manos y espalda caminamos hacia
otra playa muy cercana a unos cuantos cientos de metros, es otra pequeña
bahía también muy bonita, escogimos nuestro lugar de la buena suerte e
inicio otra jornada, pero la suerte no nos ayudaba mucho.
Después de una rato comenzó a llegar gente a la playa, entre toda esa
gente también llego una familia que venía a pescar, eran unos chavos con
dos hombres adultos y dos mujeres, el que parecía el abuelo o al menos
el hombre de mayor edad, era un tipo simpático, dicharachero y platicón,
era en verdad una persona agradable, se detuvo en donde nosotros
estábamos, y nos decía “ en este lugar hay muchísimos pámpanos” y nos
están esperando para que los pesquemos, aquí hay para todos, nos dijo,
se veía animado y motivado, además muy optimista de sus suerte, pensé
dentro de mi, “no lograrán nada”, después de comentar varias cosas como
esa y de desearnos un buen día siguió su camino y se sentaron a unos
metros de nosotros. No había pasado ni diez minutos cuando en el primer
lance de uno de ellos fue mordido por un inmenso pámpano ¡¡¡¡¡¡¡ o
dios, lo que estaba esperando para mi durante toda la noche y muchas
horas, estas personas lo lograron en tan solo unos minutos ¡¡¡¡ que
envidia ¡¡¡¡ daba gusto ver ese pez luchando por quedarse en el agua,
saltaba y peleaba, de eso se trata la pesca.
Con una sonrisa de satisfacción aquel viejo nos decía: ¡¡ ven, se los
dije” “aquí hay muchos peces”, ya te imaginaras la cara que nosotros
teníamos… pero bueno, eso nos reanimo para intentar de nuevo, ahora si,
nuestra suerte deberá cambiar, sin embargo ya estábamos rendidos por
todo el esfuerzo de la noche anterior, así que después de media hora
llego el momento de aceptar que no pescaríamos nada y que ya debíamos
regresar.
Otra vez estábamos con las cosas a la espalda caminando hacia el carro
para tomar la carretera de regreso. Durante el trayecto de la playa al
carro nos encontramos aquella misteriosa camioneta que vimos por la
noche, era un padre con sus dos hijos, unos niños como de 12 y 13 años
de edad que también quisieron ir a pescar a la playa donde estábamos
nosotros, pero al vernos les parecimos sospechosos y decidieron mejor
irse a otro lugar … jejejejeje.
Finalmente, en carretera ya de regreso, reflexione sobre toda la
experiencia, y aunque la suerte no estuvo con nosotros para lograr
nuestro objetivo, todo lo que paso fue una vivencia que quiero repetir
muchas veces, y por muchos años más.
|
|
UN MUNDO MARAVILLOSO
Louis Armstrong
Veo
árboles de verde....rosas rojas también
Las veo florecer...para mi y para ti
Y pienso para mi...que maravilloso mundo
Veo el cielo de azul...nubes de blanco
Benditos días brillantes...calidas noches sagradas
Y pienso para mi...que maravilloso mundo
Los colores del arcoiris...tan bellos..en el cielo
Están ahí en las caras...de la gente..pasando
Veo amigos dándose la mano...diciendo..como estas
están diciendo en realidad...Te quiero
Escucho niños llorar...los veo crecer
Aprenderán mucho mas...de lo que yo podré saber
Esta fue nuestra playa por toda una
noche ¡¡¡¡¡
Y pienso para mi...que maravilloso mundo
Si pienso para mi...que maravilloso mundo.
Te amo
|
|
| |
|