La valoración de las lombrices a través de la historia
El rol de las lombrices en el mejoramiento de las tierras
de cultivo era bien conocido en el Antiguo Egipto. Una gran parte de la
fertilidad del valle del Nilo dependía de estos animales. Por eso los
faraones tenían previstos castigos muy severos a quienes los dañaran o
contrabandearan. El gran filósofo griego Aristóteles las definió
certeramente como "los intestinos de la tierra". Los romanos
también supieron apreciar a las lombrices, aunque recién en el siglo
XIX se explicó científicamente cual era su verdadera función en el
ecosistema. En su último libro,
Charles Darwin demostró que en el transcurso de 4 o 5 años las
lombrices hacían pasar por
su intestino la mayor parte de la capa arable del suelo. Para hacerse
una idea de la magnitud de ésta tarea vale el siguiente dato: una hectárea
de campo puede contener una tonelada de lombrices que procesan 250
toneladas de tierra por año. Se puede comprender mejor este prodigio si
se tiene en cuenta que puede haber más de diez millones de lombrices
por hectárea, equivalente a dos toneladas de biomasa.
Darwin inventó un aparato que fijó al suelo para medir como de
año en año se elevaba el nivel del terreno por la oscura labor
de éstos gusanos. Incluso según su opinión, ellos eran los
responsables de que las piedras de Stonehenge estuviesen parcialmente
enterradas.
Guillermo H. Hudson - el naturalista y escritor argentino contaba que los
jardineros ingleses de la época victoriana culpaban a las lombrices por
sus plantas atacadas. Incluso habían diseñado una palita especial para
extraerlas. Probablemente
la causa de este error de apreciación se debiera a que las lombrices
suelen ser abundantes alrededor de las raíces de algunas plantas. Están
allí para ingerir sustancias tales como azúcares, vitaminas, enzimas y
minerales, segregados por
las raíces y las bacterias que viven próximas a ellas. Algo similar a
lo que ocurre en el Mar de los Sargazos,
donde en torno a éstas plantas acuáticas hay una rica ecología
de peces y crustáceos que no se encuentran en mar abierto.
En verdad, las lombrices sólo comen materia orgánica muerta y nunca
plantas vivas. Necesitan que estén descompuestas para poder ingerirlas,
Hudson les dijo a los ingleses que estaban matando a la gallina de los
huevos de oro, porque en los lugares donde la tierra había sido
"desparasitada" de lombrices el césped era pobre y la tierra
compactada.
Darwin
Charles Darwin comenzó a interesarse por las lombrices desde niño,
maravillado por la lectura del libro Natural
History of Selborn, del naturalista
White. Alrededor de 1837 su tío Josiah Wedwood
le comenta acerca de la cantidad de tierra que acumulaban las
lombrices en el césped de Maer. Al año siguiente, Darwin leyó un
informe en la Geológical Society,
destacando entre otros tópicos, la capacidad de las lombrices para
cubrir en poco tiempo
objetos dejados sobre un terreno.
Veintidós años más tarde, un colaborador del Gardeners'
Chronicle, se mofó de las especulaciones del científico asegurando
que las lombrices no tenían ni la fuerza
ni el tamaño para realizar
"semejante proeza". Este comentario acicateó a Darwin
quien se lanzó a buscar más pruebas que confirmaran su teoría.
Relatan sus biógrafos, H.D.B. Kettlewell y Sir Julian Huxley:
" Darwin contó el número de huellas de lombrices
que había encontrado al pasear, puso una «piedra de lombrices» en el
césped de Down para medir la velocidad con que iba quedando enterrada,
estudió detenidamente la anatomía, fisiología y costumbres de las
lombrices, las examinó e hizo experimentos colocándolas en recipientes
que llevó a su propio estudio y realizó paseos nocturnos para observar
los efectos de la vibración y de la luz sobre aquellos animales; Si hacía
sonar el silbato o tocaba el fagot, no se producía ninguna respuesta,
pero si tocaba una de las notas graves del piano sobre el que estaba
colocado el recipiente de lombrices, estas entraban en sus escondrijos,
quizá por las vibraciones mecánicas producidas."
Durante sus excursiones, Darwin comprobó que en tres décadas, las
lombrices habían convertido un árido pedregal en una rica pradera. El
mismo tratamiento transformó las baldosas de antiguas villas romanas en
tierras de laboreo.
Finalmente, - el 1º de mayo de 1881- Charles Darwin
decidió enviar a la imprenta los manuscritos donde relató sus
observaciones e hipótesis, sin mucho convencimiento acerca del interés
que podría despertar en los lectores. No ocurrió así, en poco más de
tres años se vendieron ocho mil ejemplares, siendo
el primer trabajo científico en el que se investiga el rol ecológico de un animal en la naturaleza.
Alberto Roth, un visionario.
Otro hito de la lumbricultura se ubica en la Argentina en 1925, fecha en
que Alberto Roth instala un establecimiento yerbatero en Santo Pipo, Misiones. Este
suizo autodidacta dedicó
toda su vida a criar con esmero gusanos de tierra para enriquecer,
mejorar y conservar la fertilidad de sus tierras de cultivo
desarrollando técnicas muy eficaces para la crianza y reproducción de
lombrices en simples cajones de frutas. Cuenta la leyenda que unos
estudiantes norteamericanos, de paso por Misiones, se enamoraron de la
idea y la llevaron a los Estados Unidos.
Después es historia conocida: Hug
Carter, familiar del ex presidente de los Estados Unidos inicia en 1947
su propio criadero. Pero la diferencia sustancial con Roth es que empleó
una especie diferente de lombriz, la Eisenia
foétida, también conocida como Lombriz Roja Californiana. Por
razones de crianza, reproducción y por la variedad de desechos orgánicos
que ingieren, éstas lombrices y sus variedades son las más adecuadas
para una producción intensiva de vermicompost.
Kim
Gagliardi, el precursor.
La lumbricultura comercial, pero ésta vez con lombrices californianas, se
inicia en la Argentina en 1984 con el milanés Kim Gagliardi. La primera
importación fue un fracaso - las lombrices se congelaron en la bodega
del avión - la segunda partida, de un millón de ejemplares, llegó en
abrigadas cajas de telgopor. Unos años después ya existían varios
criaderos dedicados a la producción de humus y a la comercialización
del excedente de lombrices.
Sin embargo, pese a la intensa labor de promoción, al
cabo de una década la actividad se había estancado y en algunos casos
se encontraba en franco retroceso. Algunos criaderos que en su época de
auge habían llegado a tener 200 cunas, se encontraban reducidos al 10%.
Muchos lumbricultores se retiraron de la actividad o
comenzaron a destinar el compost para cultivar árboles y
plantas ornamentales para abastecer a los viveros locales.
Razones de mercado determinaron tal decadencia, no sólo por la escasa
demanda, sino principalmente por la limitación de la oferta. El futuro
de la lumbricultura descansaba peligrosamente sobre otras formas de
producción incipientes como la agricultura orgánica, la cría de ranas
toro, piscicultura, o como una actividad marginal para deshacerse de
los residuos (estiércol,
aserrín) en tambos, criaderos de cerdos, aserraderos, etc.
Las lombrices, el limonero y el jazmín.
Esta situación cambió cualitativamente cuando el 23 de Abril de 1993 se
publicó en Clarín Revista una nota sobre la poda donde comentamos (en
un simple recuadro) algunas de las propiedades del compost de lombriz
para proteger la salud de las hortalizas, árboles y plantas de jardín.
También proponíamos criar lombrices californianas en la propia casa o
departamento. Miles de llamadas telefónicas bloquearon durante un año
el teléfono del Programa de Autosuficiencia Regional. En un solo día
llegaron mil cartas. Jorge, un cartero experimentado confesó:
"nunca en la historia de Bernal el correo entregó tantas cartas a
un solo destino ".
La clave de este éxito se basó en que se propuso la lumbricultura como
una actividad ecológica cotidiana, antes que un emprendimiento
comercial en un mercado no identificado con el producto. Se relacionó
el humus de lombriz con plantas queridas por la gente. Fue una revelación
para nosotros descubrir cuantas personas estaban sensiblemente
preocupa-das por la palidez de su jazmín o los pulgones del limonero.
También hemos entregado
miles de lombrices a establecimientos rurales, escuelas, cárceles y
municipios deseosos de participar como institución al mejoramiento de
su entorno.
Desde
hace unos años estamos trabajando más estrechamente con nuestros
amigos Juan Carlos Magnano y Oscar Gómez de la granja Vita-Fértil.
Juan Carlos es sin duda uno de los lombricultores más innovadores que
tiene nuestro país. Sus nuevas técnicas,
permiten lograr en nuestra zona cuatro cosechas de humus por año donde
antes se obtenían dos. Es un generoso y vehemente consultor que nos
obliga a cambiar permanentemente nuestra visión de esta actividad.
Evolución
y biología
Los lumbrícidos se encuentran entre los seres con mayor
éxito adaptativo. Su origen se sitúa en el precámbrico, hace 700
millones de años. Existe un gran número de familias, especies y
subespecies que han ido ocupando mares, lechos lodosos de lagunas y las
capas superiores de casi todos los suelos del planeta. Pertenecen al phyllum
de los anélidos, animales con cuerpo constituido por una serie de
anillos o metámeros, en los que se repiten los mismos órganos. Los anélidos
comprenden las sanguijuelas, poliquetos y oligoquetos. Esta última
clase reúne más de 1800 especies de lombrices.
Desde el punto de vista ecológico, los gusanos de tierra pueden dividirse
en tres grandes grupos: en el primero encontramos a aquellas lombrices
que viven sobre la superficie del suelo (epigeas). Los peligros a las
que están expuestas -
depredación, inundaciones, frío, incendios, escasez de comida- les
hizo desarrollar una serie de adaptaciones para sobrevivir: alta
reproducción para compensar las pérdidas poblacionales, buen apetito
para aprovechar al máximo las ocasionales fuentes de comida (hojas
secas, estiércol); capullos resistentes para preservar los huevos del
desecamiento; homocromía o
capacidad para adoptar el color del entorno. Teniendo en cuenta
estas cualidades adaptativas se comprenderá porque una destacada
exponente de este grupo, la Eisenia
foétida, conocida mundialmente como roja californiana, resultó tan
productiva en cautiverio. Con una provisión regular de alimento y en un
ambiente protegido, come diariamente un gramo de residuos orgánicos (el
equivalente al peso de un individuo adulto), 60% del cual se convierte
en un excelente abono biológico llamado lumbricompost o humus de
lombriz. En las condiciones ideales del criadero disminuye el letargo -
período de descanso para soportar las sequías y carencias
alimentarias- también aumenta la longevidad (de unos pocos meses en
estado silvestre a 16 años en cautiverio).
El segundo grupo lo ocupan los lumbrícidos que pasan toda su vida en el
interior del suelo (endogeos). Se alimentan de productos que eliminan
las raíces y materia orgánica arrastrada hacia la profundidad por las
lluvias o por otros gusanos e insectos. Al evolucionar en un medio más
estable su tasa de reproducción es baja y no desarrollaron pigmentos
protectores. Constituyen el 20% de la biomasa
Finalmente, alternando entre la superficie y la profundidad, encontramos
al grupo de los anécicos, uno de cuyos exponentes, la lombriz de
tierra, es sin duda la más
conocida y estudiada. Cava galerías en forma de "U" donde
pasa la mayor parte del
tiempo. Por las noches se asoma a mordiscar restos vegetales arrastrándolos
al fondo para devorarlos junto con partículas de tierra. Por eso, si se
quiere tener abundantes lombrices grises, siempre debe haber una capa de
pasto seco sobre la tierra desnuda.
Los anécicos cumplen un papel muy importante en la aireación y
acondicionamiento del suelo (desmenuzamiento, neutralización del pH,
aporte de bacterias), dejando esos típicos montículos que muchos
confunden con hormigueros. Suministran el 80% de la biomasa.
Estos tres grupos se reparten los recursos disponibles. La mayor parte de
lo que ingieren los endogeos es mineral, con los epigeos la relación se
invierte: su alimentación es casi
exclusivamente orgánica. Los anécicos tienen una dieta combinada.
Biología
Los gusanos de tierra pertenecen al orden de los oligoquetos, del griego oligo (escaso) y queto (pelo),
por alusión a las diminutas filas de cerdas que recorren su cuerpo en
la parte ventral y lateral y que sirven como elementos de agarre durante
el desplazamiento.
Para cavar, la lombriz contrae los músculos longitudinales, el cuerpo se
dilata agrandando la abertura de la galería. Luego, al contraer los músculos
longitudinales, se adelgaza y desliza. Se han observado lombrices
remover piedras de más de cincuenta veces su peso, o penetrar sin
dificultad en terrenos compactados donde difícilmente puede clavarse
una laya.
Una buena parte del cuerpo
de la lombriz está ocupado por el canal digestivo, tubo que la
recorre de un extremo al otro. A medida que el animal cava
la galería, incorpora tierra y materia orgánica, humedeciéndola
previamente con enzimas para ablandar los tejidos vegetales.
La boca es sólo un orificio con una cavidad. Los alimentos primero son
humedecidos y predigeridos con un líquido parecido a la secreción del
páncreas humano. Luego son aspirados por la faringe gracias a la
poderosa contracción de sus franjas musculares, haciendo el efecto de
una bomba succionadora.
A continuación sigue el esófago, que posee glándulas calcíferas
encargadas de neutralizar
la acidez de la materia vegetal.
El papo empuja el alimento a la molleja, donde es
molido con poderosas contracciones. Finalmente en el intestino,
se completa el resto de la digestión y la mayor parte de la absorción.
A pesar de su sencillez, estos invertebrados tienen un buen desarrollo de su sistema nervioso, aparato circulatorio, digestivo,
excretor, muscular y reproductor.
Miden desde unos pocos milímetros, hasta más de un
metro, pero la mayoría oscila entre los dos y veinte centímetros.
El cuerpo de los anélidos se destaca por presentar una
segmentación externa e interna. Estos segmentos o anillos, (95 la
lombriz roja y entre 80 y 150 la lombriz terrestre), tienen distintas
funciones según su ubicación.
La pared del cuerpo está constituida de afuera hacia dentro por:
·
una cutícula, (lámina muy
delgada, generalmente de color marrón brillante)
·
Una epidermis, (epitelio simple
con células glandulares que producen una secreción mucosa, también
hay células glandulares que producen una secreción serosa).
·
Capas musculares, (son dos, una
circular externa y una longitudinal interna).
·
Peritoneo, (es una capa más
interna y limita exteriormente con el celoma de la lombriz).
·
El celoma es una cavidad que
contiene líquido celómico, se extiende a lo largo del animal y
envuelve el canal alimenticio.
El aparato circulatorio está formado por vasos sanguíneos
o corazones contráctiles. Las lombrices tienen solamente dos grandes
vasos sanguíneos, uno dorsal y uno ventral. Existen también, otros
vasos y capilares que llevan la sangre a todo el cuerpo.
El aparato respiratorio es primitivo, el intercambio se
produce a través de la pared del
cuerpo.
El aparato excretor está formado por nefridios,
dos para cada anillo. Las células internas son ciliadas y sus
movimientos permiten retirar los desechos del celoma.
El
sistema nervioso es ganglionar. Posee un par de ganglios supraesofágicos,
(cerebelo), de los que parte una cadena ganglionar. Estos ganglios
supraesofá-gicos están relacionados por comisuras de unión.
Aunque las lombrices no logren distinguir las imágenes
puede percibir la luz mediante fotorrecepto-res ubicados en el epitelio.
Tienen gran número de receptores en la cavidad bucal,
los cuales podrían ser los responsables de los sentidos del gusto y del
olfato. Posiblemente tienen también sensaciones químicas y térmicas.
Las
lombrices son hermafroditas: poseen tanto órganos femeninos como
masculinos, sin embargo, esto no implica la existencia de autofecundación,
ya que los individuos deben cruzarse para intercambiar sus gametos.
Cuando alcanzan la madurez se aparean una vez a la semana, para ello se
ponen en contacto los segmentos 9 a 11 opuestos al clitelo de la otra.
Cada lombriz coloca los espermatozoides (que salen de sus vesículas
seminales) en las espermatecas de la compañera. Una vez terminado el
intercambio se separan. Los espermatozoides recibidos quedan latentes
hasta el momento de la fertilización.
Sobre el clitelo de ambas se forma una especie de capullo
(ooteca), formado por células mucosas. Una veintena de huevos se
deslizan por un surco hacia atrás y se introducen en el capullo.
Dentro de la galería la lombriz se mueve hacia atrás haciendo que el
capullo se deslice hacia delante arrastrando
en el camino los espermatozoides expulsados por los poros
seminales.
Cada capullo contiene entre tres y veinte lombrices y contiene
albúmina que alimenta a los huevos durante la incubación,
periodo que dura entre 14 y 30 días según la temperatura del medio,
tardando la lombriz entre
60 y 90 días en lograr su maduración y estar en condiciones de
acoplarse.
La actividad sexual de las lombrices rojas disminuye durante los meses muy
calurosos o fríos, siendo la temperatura óptima para el apareamiento
los 20º C.
La lombriz roja se despoja de la cápsula en un sitio favorable (por lo
general cerca de un depósito de alimento), pero si las condiciones
ambientales se tornaran inapropiadas, por ejemplo una reducción drástica
de la humedad circundante, la eclosión puede demorarse varios meses sin
mengua de la fertilidad.
Esta característica adaptativa, fue puesta a prueba por nosotros en una
serie de experimentos con cocones para comprobar bajo que condiciones
era posible su envío por correo. Sometimos a diversos grupos de cocones
a sacudidas que simulaban los avatares del transporte o bien fueron
colocados en distintos medios (algodón, tierra, aire) lográndose la
mayor viabilidad con un substrato de humus de lombriz con una humedad
moderada, emergieron entre 4 y 20 lombrices por capullo.

Charles Darwin, Mi librito sobre la formación del mantillo gracias
a la acción de las lombrices, 10 de octubre de 1881.
Sir Julian huxley, H.D.B. Kettlewel, Darwin,
Pag. 189
Vita-Fértil de la
localidad de Abasto, es una de
las más importantes de la provincia
de Buenos Aires. Allí se realizan experiencias de cultivos
comparando distintos tipos de abonos brindando además entrenamiento
para la instalación de granjas comerciales y asesoramiento a
agricultores.