La salud del suelo

El suelo, como nuestro cuerpo, es un organismo vivo, con la diferencia de que sus "órganos" no están alineados a lo largo de una columna vertebral.  En él se desarrollan fenómenos físicos, químicos y microbiológicos esenciales no sólo para el éxito de los vegetales sino de la propia vida en el planeta. En biología, se considera ser vivo al que posee metabolismo propio; este es el caso del suelo. Podemos considerado como un ser  terrestre ya que aspira oxígeno y libera gas carbónico (CO2).

Pero la vida del suelo no es fácil de entender. Los organismos que lo habitan y forman parte de él se influyen mutuamente:

"El suelo se forma a través de su vida y la vida es típica a las características específicas del suelo. Quiere decir que el suelo determina su vida y la vida determina el suelo "[1].

Este concepto ancestral del suelo como un ente vivo se desvirtuó con el uso de fertilizantes y maquinaria pesada, pasando a ser considerado como un  mero soporte.

Una extensión de éste concepto erróneo es la hidroponía o cultivo sin suelo. Después de la Segunda Guerra Mundial, se creyó que la hidroponía podía ser la panacea para el  hambre del mundo. No se tuvo en cuenta que ésta forma de cultivo depende de   algunos minerales cuyas reservas mundiales podrían agotarse  en unas pocas décadas.

Una de las principales preocupaciones de los agricultores - en especial los descendientes de europeos- es que el suelo esté suelto. Tienen el síndrome de "la pala y el arado". Sin embargo, éstos instrumentos remueven los suelos por unos días y después vuelven a estar compactados.

La estructura grumosa del suelo no depende de la labranza sino de la silenciosa acción de organismos microscópicos como bacterias y hongos.

Las bacterias no tienen boca para alimentarse, en cambio producen enzimas que disuelven las sustancias nutritivas para luego absorberlas. Hay bacterias que trabajan sobre la celulosa formando la llamada "jalea bacteriana", alimento de hongos diminutos.

La figura de los hongos en la agricultura aparece bastante desfigurado, solo se los nombra cuando son parásitos, pero raramente se considera su acción benéfica transformadora de materia orgánica.

Los microorganismos existen en cantidades increíblemente grandes. En una cucharada de té, de tierra, encontramos 100 a 200 millones de microbios (en el humus de lombriz hay 10 veces más). Estos ocupan el 0,05 % del suelo y pesan aproximadamente entre 1,6 a 5,7 t/ha, considerándose un total de 3000  toneladas de tierra  agrícola por hectárea. Compensan su tamaño con su número y también con la rapidez de su reproducción. En un periodo de 30 minutos a 2 horas se forma una nueva generación, de manera que un día pueden nacer de 12 a 48 generaciones, lo que en términos humanos llevaría de 3 a 12 siglos. La velocidad de multiplicación depende, en parte de la especie, pero principalmente de las condiciones del medio en que viven.

En los últimos 20 o 30 años las técnicas inadecuadas de laboreo y la aplicación de fertilizantes químicos que afectan la flora microbiana del suelo están disminuyendo el humus en las tierras cultivables. Hace una pocas décadas, terrenos con el 3-4 % de sustancia orgánica se araban con tractores de 50- 60 HP. Ahora, por haber disminuido su proporción, debe usarse tractores de 120 a 150 HP.

El concepto biológico de fertilización es bastante distinto al que manejan los agricultores. La verdadera fertilización requiere utilización de abono orgánico, rotación de cultivos, mínima labranza, y aplicación de enmiendas minerales.

Humus

Hemos visto que los primitivos agricultores acostumbraban  quemar una limitada extensión de la selva abriendo un claro en la espesura vegetal y aumentando  el rendimiento de sus cultivos  al incorporar al suelo las cenizas remanentes que tienen un alto grado de potasio.

También sabemos que debido al crecimiento demográfico, la humanidad tuvo que ir ocupando zonas más áridas donde ya no fue posible usar las cenizas de leña como abono. No quedó otro recurso que reemplazarlo por el estiércol de animales. Sin embargo esta práctica es deficiente, ya que una buena parte del contenido de nitrógeno se evapora en forma de amoníaco. El estiércol directo también acidifica el suelo y afecta la vida microbiana favoreciendo la aparición de hongos oportunistas.

En cambio, compostar (ya sea con lombrices rojas o mediante una pila de residuos) es una forma muy interesante de capturar la mayor parte de esos nutrientes y haciéndolos estables al agua.

La transformación de estiércol en humus es muy importante en zonas de mataderos y  donde se cría ganado evitándose la contaminación de ríos cercanos. Por ejemplo un tambo de 100 vacas produce diariamente cerca de  1500 Kg. de estiércol, obteniéndose unas 30 toneladas de humus mensuales. 

Podríamos definir el compost como el corazón del huerto ecológico. Una vez que se agrega superficialmente compost sobre el terreno, contribuye, al igual que el humus, a conservar la estructura del suelo y a reconstituir su flora microbiana.

Los materiales para transformar en compost pueden ser variados: césped cortado, cenizas de leña, estiércoles, plumas, hojas de árboles, periódicos no coloreados y los desperdicios de cocina  y del huerto.

El humus de lombriz o vermicompost

Es el fertilizante orgánico por excelencia. Se trata del producto que sale del tubo digestor de la lombriz.

·         Es un material  de color oscuro, con un agradable olor a mantillo del bosque.

·         Es  limpio, suave al tacto y su gran bioestabilidad  evita su  fermentación o putrefacción.

·         Contiene una elevada carga enzimática y bacteriana que aumenta  la solubilización de los nutrientes haciendo que puedan ser inmediatamente asimilables por las raíces. Por otra parte, impide que estos sean lavados por el agua de  riego manteniéndolos por más tiempo en el suelo.

·         Influye en forma efectiva en la germinación de las semillas y en el desarrollo  de los plantines. El lumbricompost aumenta notablemente el porte de plantas, árboles y arbustos en comparación con otros ejemplares de la misma edad. Durante el trasplante previene enfermedades y evita el shock por heridas o cambios bruscos de temperatura y humedad. Se puede usar sin inconvenientes en estado puro y se encuentra libre de nematodos.

·         Favorece la formación de microrrizas.

·         Aumenta la resistencia de las plantas a las plagas y agentes patógenos.

·         Inhibe el desarrollo de bacterias y hongos que afectan a las plantas.

·         Su pH neutro lo hace sumamente confiable para ser usado con plantas delicadas.

·         Debido a su pH neutro y otras cualidades favorables aporta y contribuye al mantenimiento y al desarrollo y diversificación de la microflora y microfauna del suelo.

·         Favorece la absorción radicular.

·         Regula el incremento y la actividad de los nitritos del suelo.

·         Facilita la absorción de los elementos nutritivos por parte de la planta. La acción microbiana del humus de lombriz hace asimilable para las plantas minerales como el fósforo, calcio, potasio, magnesio y oligoelementos.

·         Transmite directamente del terreno a la planta hormonas, vitaminas, proteínas  y otras fracciones humificadoras.

·         Protege al suelo de la erosión.

·         Aporta e incrementa la disponibilidad de nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, boro, y los libera gradualmente, e interviene en la fertilidad física  del suelo porque aumenta la superficie activa.

·         Absorbe los compuestos de reducción que se han formado en el terreno por compresión natural o artificial.

·         Mejora las características estructurales del terreno, desligando los arcillosos y agregando los arenosos.

·         Aumenta la porosidad  de los suelos aumentando la aireación.

·         Su color oscuro contribuye a la absorción de energía calórica.

·         Neutraliza eventuales presencias contaminadoras, (herbicidas, ésteres fosfóricos) debido a su capacidad de absorción.

·         Evita y combate la clorosis férrica.

·         Facilita y aumenta la eficacia del trabajo mecánico del terreno.

·         Por los altos contenidos de ácidos húmicos y fúlvicos mejora las características químicas del suelo.

·         Mejora la calidad y las propiedades biológicas de los productos del agro.

·         Aumenta la resistencia a las heladas.

·         Aumenta la permeabilidad y la retención hídrica de los suelos (4-27%) disminuyendo el consumo de agua en los cultivos. Por este motivo, además de sus propiedades como fertilizante, se lo está empleando en canchas de golf para disminuir el alto consumo de agua que tienen estas instalaciones.

 

Valores biológicos[2]

 Valores microorgánicos:

Los gusanos de tierra consumen residuos  animales y vegetales en proceso de descomposición, es decir, predigeridos por microorganismos especializados: bacterias, hongos y otros. Estos degradan las proteínas y la celulosa transformándolas en sustancias más simples y de  fácil asimilación (por ejemplo  los aminoácidos, resultantes de la digestión aeróbica de las proteínas)  También se nutren con diminutos hongos y  por supuesto, los antibióticos que se encuentran en ellos que le sirven al animal para  inmunizarse y crecer. Cuando la lombriz elimina mediante la excreción las moléculas de estos antibióticos, dejará una masa bacteriana antibiotizada, compuestos bioestimulantes que estaban contenidos en el citoplasma de los hongos y  microorganismos fúngicos en disminución. Se calcula la presencia de 2 billones de bacterias por gramo de vermicompost.

Valores fitohormonales:

El humus de lombriz es un abono rico en hormonas, sustancias producidas por el metabolismo secundario de las bacterias, que estimulan los procesos biológicos de la planta. Estos "agentes reguladores del crecimiento" son:

·         La Auxina, que provoca el alargamiento de las células de los brotes, incrementa la floración, la cantidad y dimensión de los frutos;

·         La Gibberelina, favorece el desarrollo de las flores, la germinabilidad de las semillas y aumenta la dimensión de algunos frutos;

·         La Citoquinina, retarda el envejecimiento de los tejidos vegetales, facilita la formación de los tubérculos y la acumulación de almidones en ellos.

 Valores nutritivos:

El humus de lombriz resulta rico en elementos nutritivos, rindiendo en fertilidad 5 a 6 veces más que con el estiércol común.

Los experimentos efectuados con vermihumus en distintas especies de plantas, demostraron el aumento de las cosechas en comparación con aquellos provenientes de la fertilización con estiércol, o con abonos químicos.

Presencia de ácido ascórbico (vitamina C), en mg por 100 gr de jugo de la planta:

ESPECIE VEGETAL          VERMICOMPOST                QUÍMICOS 

 

          Acelga                              56                                   24

        Alcaucil                             44                                   12

        Habas                               56                                   24

        Arvejas                             42                                   10

        Porotos                             32                                   50

        Ajíes                                 320                                 150

        Espinaca                          92                                    54

        Naranja                            86                                    50

        Frutilla                              90                                    52

        Melón                               32                                    5

        Pera                                 28                                    4

 

Uso del Humus de lombriz

El humus, como todo abono orgánico, se usa en primavera y otoño. Se extiende sobre la superficie del terreno, regando abundantemente para que la flora bacteriana se incorpore rápidamente al suelo.

Nunca se debe enterrar porque sus bacterias requiere oxigeno. Si se aplica en el momento de la plantación favorece el desarrollo radicular, por otra parte, al hacer más esponjosa la tierra disminuye la frecuencia de riego.

El humus puede almacenarse por mucho tiempo sin que se alteren sus propiedades, pero es necesario que mantenga siempre cierta humedad, la óptima es de 40%. La cantidad que debe aplicarse varia según el tipo de planta y su tamaño:

tipo de planta cultivos nuevos mantenimiento anual 
Árboles 2-3 Kg 1 Kg
Rosales y leñosas 500 gr 1kg/ m2
Césped 1 kg/m2 500 gr/m2
Plantas de interior mezcla al 50% con la tierra de cultivo  4 cucharadas por maceta
Orquídeas mezcla al 10% con la tierra de cultivo 1 cucharada por maceta
Hortalizas 120 gr/planta

Composición

 

Humedad                                  30-60%

pH                                             6,8-7,2

Nitrógeno                                  1-2,6%

Fósforo                                     2-8%

Potasio                                     1-2,5%

Calcio                                       2- 8%

Magnesio                                 1-2,5%

Materia orgánica                      30-70%

Carbono orgánico                    14-30%

Acido fúlvicos                           2,8-5,8%

Acido húmico-fúlvico                1,5-3%

Sodio                                        0,02%

Cobre                                       0,05%

Hierro                                       0,02%

Manganeso                              0,006%

Relación N/C                            10-11%

Consumo de la carne de lombriz

La alimentación es un gran determinante económico, político y  social de los pueblos. Si durante sus primeros años una persona no logra un suministro adecuado de proteínas, lo más probable es que luego padezca deficiencias neurológicas que lo limiten para siempre.

Durante miles de años  distintos pueblos de África y China encontraron en la carne de lombriz un complemento nutricional que ayudó a  sostener su población y cultura a pesar de las condiciones más adversas.

Una propuesta para mejorar  la alimentación en países en vías de desarrollo podría incluir la producción de proteína  de anélidos a partir de materiales que no implican costo como restos de comida, desechos de la huerta, cáscaras, hojas, pasto, papel y estiércoles de rumiantes.

Por cada tonelada de estiércol fresco se produce 500 kilos de humus y 100 kilos de carne de lombriz. Cuando se hace la cosecha, una parte de las lombrices puede ser destinada a la continuidad del criadero y la otra a la elaboración de harina.

El proyecto podría ser viable en pequeñas comunidades donde se practique la agricultura y la ganadería. Así se evitarían gastos de transporte ya que la materia prima (estiércol y desechos vegetales) y los productos de elaboración (humus y carne de lombriz) se producirían y consumirían en el mismo lugar.

Cuando se introduce un nuevo alimento hay que tener en cuenta las costumbres locales. Los intentos de la FAO por ayudar a pueblos acosados por el hambre debido a la pobreza endémica o a algún desastre, están jalonados de historias de fracasos porque no se consideraron sus hábitos de alimentación.

En este sentido, la proteína de lombriz tiene una ventaja: se puede incorporar en pequeñas cantidades, de manera imperceptible, enriqueciendo los alimentos de consumo habitual bajo la forma de harina. Esta contiene del 62 al 82% de proteína de excelente calidad y la totalidad de los aminoácido esenciales, superando a la harina de pescado y la soja.

Pero lo más importante, es que la lombriz roja californiana no padece ni trasmite ninguna enfermedad conocida (Cuevas, 1991).

Hemos estado haciendo algunas experiencias y recopilando información sobre el tema, pero resta mucho por investigar. Un método de trabajo podría ser este:

 

·         En primer lugar hay que separar lo mejor posible a las lombrices de su medio. Esto conviene hacerlo a mano o empleando una malla de alambre tejido.

·         Luego se purga a las lombrices durante un día con un alimento basado en gelatina o en harina de maíz fina (sémola) con una humedad similar a la del alimento.

·         Se sacrifican a los animales en una solución salina (dos cucharadas de salo en un litro de agua)

·          Finalmente, se secan al sol y se muelen. El resultado es un polvo de color amarillo de sabor agradable.

La harina de lombriz, elaborada en forma industrial, se usa principalmente para la preparación de alimentos balanceados para la explotación intensiva de gallinas y pollos lográndose una mejor conversión alimenticia que con los balanceados comerciales reduciéndose los costos de producción de un 20-40%.

Como alimento vivo se emplea en la cría de ranas, pesca deportiva y piscicultura.


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[1] Ana Primavesi, Manejo Ecológico del Suelo, El Ateneo, Buenos Aires, 1982.

[2]  Datos tomados del libro de José Artigas García, La Alimentación Biológica, Plaza & Janes, pág. 189-190

 

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