
Como bien queda demostrado con
la tabla y gráfico anterior, los Magnum nos bastan para explorar todo el
espectro de profundidades que tenemos presentes por lo general es un estero.
Unido a lo anterior, hay que hacer notar que el movimiento que experimentan
estos señuelos colocados de 15 a 20 metros de distancia de la proa de la panga,
justo después de donde revienta el borbollón de agua producida por el motor,
llaman la atención e insita a atacar a pargos, robalos, corvinas, jureles y
bagres. Lo anteriormente indicado se debe a que el pez oirá, detectará y verá
las burbujas de agua en la superficie e inmediatamente captará desde abajo la
silueta engañosa del señuelo, al que atacará irremediablemente.
Estos señuelos están
diseñados y construidos pensando en el ataque de especies dentadas, como lo
pargos y barracudas, por ejemplo, por lo que el pescador tendrá la confianza de
que en el extremo de su línea, posee un señuelo a la altura de cualquier mordida
de pez dentado, el que causará daños menores a los mismos, los que serán fáciles
de reparar con las resinas epoxicas que se consiguen en cualquier ferretería.

Por otro lado, para este caso no será
necesario el cambio de los triples, ya que los mismos son de altísima calidad y
vienen con un filo excepcional, el necesario para realizar en la mayoría de los
casos (depende del la especie engancha y del lugar donde se enganche) una
clavada limpia y profunda, garantizando la captura del pez.
Como se apunto
anteriormente, en los esteros existen huecos arenosos, existen afluentes del
estero y como es lógico existen gran cantidad de embarcaciones que flotan en él,
brindando seguridad y escondite a infinidad de peces, pequeños y grandes; es
por eso que deberemos de trolear continuamente en o cerca de los tres lugares
indicados.
Los huecos arenosos, por lo
general, albergan a los peces más grandes y además nos permitirán pescar con
aquellos señuelos para uso profundo
La bocas o desembocaduras de
los afluentes de los esteros, son áreas de alta probabilidad de captura de
grandes y poderosas especies, las que se aprovechan de la confluencia de ambas
corrientes de agua (afluente-estero) para esperar a los peces pasto que son
arrastrados por la corriente.
Por lo anterior y para ir
tras estas excelentes presas, lo más aconsejable será el trolear lento de aguas
abajo a aguas arriba ya que de esta manera se logrará que el movimiento errático
de los señuelos se incremente considerablemente ya que sumará el efecto o
acción que le da la propia velocidad de la panga más la velocidad de la
corriente tanto del estero como la del canal principal. De acuerdo a la
experiencia del autor, la mayoría de piques se logran troleando de la manera
anterior en contraposición de cuando se trolea a favor de la las corrientes que
confluyen.
Combinación de
Técnicas (Casting-Trolling)
En los esteros
no se puede trolear a muy alta velocidad, por varias circunstancias, la primera
es que por seguridad de los pescadores y por ende de la panga misma, se debe de
evitar al máximo el choque brusco con estructuras sumergidas. La otra razón por
la que se trolea a baja velocidad es que el tamaño de las especies que habitan
los esteros (entre 0.5 a 6 kilos, por lo general) no son especies rápidas,
además que no se necesita que los señuelos bajen tanto como para ir dando tumbos
en el lecho del estero.
El hecho de pescar a baja
velocidad, permitirá a los pescadores combinar las dos técnicas descritas
anteriormente. Para lo anterior, mientras uno o dos pescadores trolean otro
perfectamente podrá ir casteando las orillas del estero o los manglares,
aumentando así las probabilidades de capturas sobre todo de pargos.
Antes de empezar a describir
las diferentes aplicaciones que se pueden dar a los señuelos en caños de ríos,
ríos y riachuelos, es importante definir que es un caño de río, para que el
lector pueda conjugar sus hábitat de pesca con los que se describirán a
continuación.

Caño de río:
Lejos de tratarse de un afluente del río principal, los caños de ríos son
aquellos brazos de agua que por topografía, mano del hombre o por alguna crecida
de éste, inundan una porción de tierra, la que con el pasar del tiempo toma
forma cóncava de corrientes muy pero muy lentas y que terminan varios metros o
kilómetros tierra adentro, lo que no quiere decir que podrán ser troleados el
gran mayoría de la ocasiones.

