CAPITULO
2
Por todos es sabido, que el
Sábalo es buscado por cantidad de pescadores deportivos, a tal punto,
que integra el grupo de las ocho especies deportivas por excelencia.
La razón de su búsqueda
en cualquier modalidad o técnica es muy sencilla; la cruenta pelea que
da, desde el momento de su enganche hasta su captura total, adornada con
gran cantidad de saltos fuera del agua, sacudiéndose frenéticamente
para buscar el desenganche del anzuelo.
Los saltos, repito, son
majestuosos, y rápidamente la adrenalina del captor y sus acompañantes
se ve fluyendo copiosamente por todo su cuerpo y ni que se diga, si la
captura se lleva a cabo en un caño o río pequeño, donde la
experiencia y las técnicas de captura se deberán poner todas sobre el
tapete para lidiar tanto con el poderío del Sábalo como con las
estructuras y zacatales
sumergidos y el poco espacio que se tiene.
El salto del Sábalo se
fundamenta en un nado altamente veloz ayudado por su aleta caudal, de
sus aletas pélvicas y también con ayuda de sus cámaras branquiales,
las que se contraen y lanzan el agua hacia atrás, sirviendo las mismas
como propulsores de chorro y empujando su cuerpo hacia adelante.
Este nadará rápidamente
entre la superficie del agua y los primeros centímetros de profundidad
y al momento del enganche, se apreciará una gran mancha plateada, casi
superficial, surcando el agua hasta el momento en que se elevará.
Para lograrlo, el Sábalo
nada dirigiéndose hacia arriba con un ángulo muy agudo y se apoya en
sus aletas pélvicas extendidas, las que en ese momento le sirven de
alerones.
El
enganche de Sábalos, mediante esta técnica, en desembocaduras de ríos
no es tan común como en
aguas interiores.
En
estos lugares, existen dos maneras de capturarlos, desde la embarcación
o desde la orilla.
El
Casteo de Sábalos desde la embarcación, consiste en anclar la lancha
muy cerca de la bocana del río y realizar lanzamientos hacia las olas y
al centro de la misma y procurando trabajar los señuelos a grandes
velocidades para que el mismo trabaje en la capa de agua comprendida
entre la superficie y los primeros 40 o 60 centímetros de profundidad.
Esta técnica es infalible sobre todo cuando existen evidencias
de que los Sábalos se encuentran cazando en la superficie.
Cuando
se trate de castear en desembocaduras de ríos, las horas por excelencia
para ir en busca de estos poderosos animales, será en horas de poca
luminosidad, entendiéndose que el amanecer entre las 4 y media de la mañana
hasta las 8 de la mañana, existiendo, como en todo lo que a pesca se
refiere, sus excepciones.
Y
por la tarde, después de las 4 de la tarde hasta las 7 de la noche,
deparará excelentes capturas; en ambos casos, cuando las horas
planteadas coincidan definitivamente con la media vaciante de mareas,
que son las que mayor cantidad de peces pasto traerán de las aguas
interiores de ríos y esteros costeros.
Por
otro lado, y como dato interesante, el Sábalo es atraído enormemente
por la luz, por lo que las noches de luna llena y con cielo despejado
serán optimas para ir en busca de ellos.
En
estos casos, se recomienda utilizar jigs de colores oscuros, tales como
verde olivos y negros, ya que el contraste generado los atraerán aún más.
Otra
manera de buscarlos, es mediante la utilización de carnada viva y también
hacia las olas. El problema
de esta última técnica es que en los litorales Atlánticos son muy
comunes los Jureles (Caranx
Sexfasciatus) y los tiburones de agua dulce (Carcharhinus Ieucas), los
que se caracterizan por ser en extremo voraces y por ende siempre tratarán
de atacar la carnada viva.
Si
se va en su búsqueda desde la orilla, será conveniente hallar un hueco
o resaca arenosa, ya que la práctica dicta que es en esos lugares donde
se incrementará las probabilidades de capturas de ellos; sobre todo si
las mismas se encuentran no en la pura desembocadura, sino que a una
distancia de ella, que oscile entre los 25 y 100 metros y del lado para
donde se dirige la corriente del río hacia el mar.
Tanto
en el casteo desde la embarcación, como desde la orilla, se debe poner
especial atención a que el Sábalo no se remonte a las olas o que
busque la corriente del río, ya que se tornará doblemente difícil su
captura.
Indistintamente
del lugar donde se realice el enganche,
luego de la poderosa corrida que tendrá el Sábalo, vendrán
inmediatamente un número indeterminado de saltos, los que realizará de
medio cuerpo hasta varios metros fuera del agua.
El
gran secreto en estos casos es no imprimir presión a la línea, sino
que por el contrario, aflojar, por así decirlo, la línea.
La
mejor manera de hacer esto, es que en el momento en que se visualiza el
salto es bajar la punta de la caña hasta que literalmente toque el
agua. De esa manera, la línea
tiende a liberar presión y además al momento que el Sábalo vuelve a
caer al agua, éste no ejercerá, con su robusto cuerpo, tensión en la
línea.
Por
otro lado, si se llegase a dar el caso de que el Sábalo cae sobre la línea,
se disminuirá considerablemente la posibilidad de que se rompa y por
ende perdamos tanto la presa como el señuelo.
Cabezas
Plomadas, Plumeros o Jigs
Definitivamente
los plumeros son los señuelos que más efectividad han demostrado para
la captura de Sábalos, en las desembocaduras de ríos y huecos arenosos
en las playas y la experiencia del autor le dicta ante todo que los
plumeros de Bomber, en especial el de color blanco con cola plateada en
peso de 1 onza, se ajustan a los requerimientos hidrodinámicos y
resistencia en su anzuelo, el que, dada la fuerza propia del Sábalo
sumada a la tensión ejercida por su captor, en muchos otros señuelos
se enderezan con gran facilidad provocando la pérdida de la pieza.
Dado
que los Sábalos más grandes por lo general visitan más comúnmente
las desembocaduras de ríos, cuando se este casteando desde la embarcación,
lo más recomendable es la utilización de jigs bastante pesados y
grandes; se recomiendan de 2 onzas en adelante.
Por lo general, en la costa Atlántica de Costa Rica, los lugareños,
diseñan y fabrican sus propios señuelos y jigs aptos en todo el
sentido de la palabra para la pesca del sábalo.
A
continuación se presentan a manera de información dos ejemplos de señuelos
utilizados por habitantes del Pueblo Colorado, ubicado en la Zona Norte
de Costa Rica. El primero
se trata de un Jig de 3 onzas de peso y al que por lo general le
incorporan una cola de vinilo blanca, roja, verde o inclusive negra,
colores aptos para llamar la atención de los Sábalos.
Por
otro lado, también utilizan una especie de híbrido entre los jigs o
cabezas plomadas y los señuelos simuladores de pecesillos.
Con el aprovechan el concepto de resistencia y peso plomado de
los jigs, con el concepto de utilización de anzuelos triples de los
curricanes. Con este tipo de señuelo se pueden realizar espectaculares
lanzamientos detrás de las
olas o en su defecto, se podrá colocar rápidamente en el fondo de
huecos arenosos existentes en las costas.
Técnicas
de Pesca con Plumeros
Una
vez expuesto con anterioridad los colores más recomendados para la
utilización de jigs en desembocaduras de ríos y huecos arenosos, es
importante indicar que a los Sábalos, sobre todo en estos dos hábitat,
se les deberá de buscar con
dos técnicas en particular, a saber:
Slow roll:
Esta técnica es la más sencilla de todas y consiste básicamente
en lanzar el jig o plumero y recogerlo normalmente, de manera que el
propio peso del jig lo lleve hasta una cierta profundidad y que sea la
cola la que trabaje atrayendo con su ciliar movimiento al depredador.
Con este método se puede aplicar más aceleración a la
recuperación de línea de manera que el jig suba a aguas más
superficiales, llamadas medias aguas.
Stop and Go:
Esta técnica trae con sigo excelentes capturas y es una de las
que más recomiendo. Se
lanza el jig, luego que entra al agua se deja que caiga hasta el fondo y
luego se empieza a recobrar cierta cantidad de línea, se detiene la
recuperación, para que el vuelva nuevamente al fondo y así
sucesivamente. Con esta técnica también se puede hacer descansar el
jig en el fondo durante unos segundos para luego empezar su recuperación
de manera que a la hora de empezar a recuperarlo, éste levante una
estela de arena, la que llamará la atención del Sábalo.
Para ambas técnicas, se
recomienda la colocación del jig, aguas abajo de la desembocadura del río,
ya que al colocarlo más allá de donde choca las corrientes del río
con las del mar, o sea, en el espacio de formación de olas al puro
frente de la desembocadura se podrá aprovechar sus características
hidrodinámicas y también el movimiento ondulante de la cola plástica.
Cucharas
Oscilantes:
Indiscutiblemente,
las cucharas oscilantes son otro tipo de señuelos ideales para pescar Sábalos
en desembocaduras de ríos.
Sus
características constructivas, material, color plateado, peso, tamaño
y ante todo su movimiento oscilante y errático provoca que el Sábalo
la ataque sin piedad, sobre todo si la misma es trabajada a alta
velocidad, provocando que la misma golpee constantemente la superficie
del agua.
Si
se observa bien la siguiente foto, se podrá notar la superficie
martillada de las cucharillas oscilantes.
Este martillado discontinuo, le permite lanzar reflejos en
diferentes direcciones las que definitivamente atraerá a los Sábalos,
los que, insisto, gustan de los colores blancos y plateados.
Nuevamente
la Cotton Cordell, con las cucharas C.C. Spoon, se hace presente con un
señuelo que se adapta a los requerimientos necesarios para la pesca del
Sábalo y aunque muchos podrían pensar que la cuchara K7034 de ¾ de
onza es muy pequeña para que los Sábalos la vuelvan a ver, considero
que por el contrario, es una fortaleza de ella, ya que con poco
esfuerzo, le permite al pescador trabajarla a alta velocidad.
Personalmente,
acostumbro a cambiar los anzuelos triples que traen por una piña más
grande y de extrema calidad ya que como se dijo al principio, el poder
de los Sábalos bajo ninguna circunstancia se debe menospreciar.
Por
otro lado, y para garantizar aún más el enganche del durísimo hocico
del Sábalo, también es recomendable cambiar los triples por un anzuelo
sencillo, utilizado para carnada viva, del tipo Owner Super Mutu, ya que
aparte de ser un anzuelo de extrema calidad, tiene la peculiaridad de
que lo que se engancha en él, quedará ahí hasta que el pescador lo
saque del hocico de la presa.
Este
tipo de señuelo, tiene la particularidad de que se le pueden poner o
incrustar en sus anzuelos colitas plásticas o en su defectos lonjas de
pescado, para que la atracción sea aún mayor.
1.3
Lanzando “Casting” al Sábalo en Caños de Ríos
A
criterio del autor, la pesca de Sábalos en las aguas interiores y sobre
todo en caños de ríos es una de las pescas y capturas que más
emociones deparará al pescador deportivo.
Lo
estrecho de los mismos, sus aguas oscuras y gran cantidad de estructuras
semi sumergidas, ramas de árboles casi tocando o tocando el agua
ayudan a aumentar aún más el nerviosismo del pescador ante la
violentísima embestida del Sábalo contra su señuelo.
Es
importante, antes de entrar en detalle, indicar que la experiencia
dicta, por lo menos para Costa Rica, que los Sábalos subirán río
arriba unos tres o cuatro días después de una llena de río, o sea,
después de que finaliza un temporal o ha pasado un huracán.
Analizando
un poco el comportamiento del Sábalo, su técnica de ataque, las
condiciones de los caños, comportamiento de los peces pasto y demás,
quisiera compartir con el lector una teoría al respecto.
Al
existir una llena de río, provocará que los ríos y caños se
desborden a los pastizales y potreros y que el agua permanezca varios días
estancada, por lo que la perdida de oxigeno será inminente.
A la hora que empiezan a bajar las aguas, los peces pasto que no
han muerto por falta de oxigeno en
el agua, se verán obligados a nadar en la superficie para tomar el
oxigeno del aire y en ese momento es cuando el Sábalo se dará los
grandes festines alimenticios.
Es
curioso, pero los Sábalos se alimentarán durante tres o cuatro días a
lo sumo y será el segundo, el día del climax alimenticio y el día en
que se podrán ver el mayor numero de ellos, llegando en ocasiones, al
sitio que les presentaré por medio de fotografías, a haber entre 10 y
15 Sábalos de todos los
tamaños, surcando
aproximadamente 1.5 kilómetros, caño adentro, para emboscar
a los aturdidos peces pasto.
La
emboscada del Sábalo
Luego
de ver la fotografía anterior, el lector se puede dar una idea a cerca
del hábitat al cual me refiero. En
ella se muestra la entrada del caño, donde acostumbro pescar y donde
los Sábalos llegan entre 3 y cuatro veces al año, luego de cada
crecida.
A
partir de aquí y, repito, hasta aproximadamente 1.5 kilómetros caño
adentro es que debemos de caminar cada cierto tiempo, para lograr el
enganche de estos poderosos amigos.
Por
lo general, el Sábalo esperará a sus presas justo en las curvas del caño,
bajo los árboles por lo que la experiencia de casting
en colocación de señuelos en sitios del todo incómodo se deberá
de evidenciar. Dado que el
Sábalo atacará en la superficie, los ruidos y agua turbia y en estelas
los delatará fácil y rápidamente.
Al
momento que se detecte al Sábalo, se le deberá de castear a escaso 1
metro delante de él y el pique será seguro.
Si por el contrario, estuviese cazando aguas arriba de donde nos
encontramos, no debemos de perder de vista que rara vez, se quedan
cazando en un mismo sitio y que recorrerán partes del caño de arriba
abajo, por lo que se deberá esperar,
a que case nuevamente cerca de nuestra posición.
En
el momento en que dejan de cazar en un sitio, la calma es evidente, tornándose
el agua del todo plana.
En ese momento se deberá de cambiar de lugar, por que significa
que se han retirado a otro lugar del caño, el que se deberá de buscar
rápidamente.
En
la foto anterior, se muestran las estelas de agua que dejan los Sábalos
luego de la casería y también se nota lo angosto del caño, por lo que
será conveniente colocar magistralmente el
señuelo a gran distancia aguas abajo y justo en la orilla
contraria de manera que el señuelo pueda recorrerlo en una diagonal
bastante larga.
Otro
dato importante de recalcar, es que el Sábalo gusta mucho de cazar en
lugares ya determinados por él, por lo que comúnmente se verá a un Sábalo
con características familiares (tamaño, forma de ataque, etc.) cazar
en un sitio de su predilección.
En
lo que respecta a las horas de casería, vale decir que en los caños,
cazarán prácticamente todo el día, a partir de las 6 de la mañana y
hasta que oscurezca, existiendo por lo general una merma de entre 1 y 2
horas a eso del medio día, cuando el sol calienta.
1.4
Artificiales y Técnicas de Casting en Caños de Ríos
Para
cuando queramos castear en caños de ríos y por sus características,
lo más recomendable será
dejar de lado nuestras cucharas ondulantes y jigs, a menos que sean del
tipos weedless, para dedicarnos a castear con señuelos que simulen
pecesillos pasto.
Siguiendo
la técnica de casting descrita con anterioridad, vale la pena recordar
que los colores claros y el color verde serán los que probabilísticamente
depararán gran cantidad de piques de Sábalos.
Al
igual que los jigs, se deberá de buscar señuelos con anzuelos de
extrema calidad o en su defecto, se deberán de cambiar por anzuelos 3 o
4 strong, con excelente filo para garantizar el clavado en el duro
hocico de los Sábalos y también para garantizar que los mismos no se
enderecen.
Indistintamente
de cualquiera de los señuelos que a continuación se recomiendan para
la pesca del Sábalo, la técnica será la de lanzamiento a distancia
para recoger, luego de uno o dos segundos después de que el señuelo
entra al agua, lentamente el señuelo de manera que el mismo pueda ser
detectado por el Sábalo mediante el nado lento característico de un
pez pasto con los problemas por falta de oxigeno de los cuales ya se
mencionó.
Si
en el caño del río se divisa un remolino cerca de la orilla, se deberá
castear arriba de él y hasta el cansancio, de manera que el señuelo
entre al remolino y ahí sobrevendrá el ataque, ya que los Sábalos
aprovechan estos remolinos para capturar los pecesillos que entren a él
y que por su debilidad no puedan salir.
Si
se tienen claro el momento en que el Sábalo toma el señuelo, será
aconsejable dejar que este se lo trague totalmente, para garantizar óptimamente
el enganche. Una vez
pasadas unas fracciones de segundo, el pescador deberá ejercer la tensión
para el enganche, seguido casi inmediatamente por una cantidad de saltos
fuera del agua.
En
este momento se deberá de bajar la punta de la caña hasta que toque el
agua, de manera que se elimine tensión a la línea y evitar que se
reviente.
Luego
del salto y al momento de que el Sábalo va a caer con todo su peso al
agua, el captor deberá demostrar su experticia táctil y visual
mediante:
La observación de ubicación del leader o reinal el que su vez,
necesariamente deberá ser mínimo de 85 libras si se trata de
monofilamento o en su defecto de 60 libras si se trata de cable de
acero.
Si se le detecta muy cerca de las agallas o que el Sábalo caerá
sobre el, se deberá de realizar un efecto de muñeca de manera que con
un mínimo de tensión se pueda alegar el leader ya sea del cuerpo del Sábalo
o de sus agallas.
Lo
anterior es en un lapso de tiempo muy, pero muy corto y sólo con la
experiencia se perfeccionará tanto el ojo experto del pescador y la
fuerza ejercida por la muñeca.
Recordemos
que estoy describiendo el casteo del Sábalo en un caño de río, que
como se muestra en las fotografías, son bastante angostos, por lo que
prácticamente se lo tendrá saltando a la par de uno, de ahí, que se
facilita hasta cierto punto lo señalado con anterioridad.
También
por lo angosto de los caños, la experticia del pescador deberá ser al
límite, ya que la pelea a desencadenar se volcará en contra de él por
el poco espacio que se posee para la lucha y también por la gran
cantidad de obstáculos presentes.
Se
deberá de recoger línea constantemente, para evitar que el Sábalo de
dirija a las empalizadas ya que si lo logra será el fin de la pelea y
de un excelente señuelo, pero con el cuidado de no tensarla mucho como
para reventarla y para que el Sábalo no brinque más de lo que
acostumbra.
Windcheater
de Rebel: