El pez
Gallo (Nematistius Pectoralis)
es seguramente, el más hermoso de los peces de pesca chica, siendo además
uno de los más grandes y poderosos, teniéndose como récord mundial (all
tackle) a un ejemplar de 114 libras (51.71 kg) pescado en La Paz, Baja
California México el 1 de Junio de 1960 con línea de 30 libras, habiendo
otros récords de 100 libras (45.35Kg) pescado en Cabo Blanco Perú, el 13
de junio de 1954, y otro más de 91 (41.40 Kg) libras pescado en
Manzanillo México el 28 de Junio de 1998. Existe una controversia
respecto a la familia a la que pertenece este pez, algunos lo clasifican
dentro de la familia de los jureles (Carángidos) ,mientras que otros lo
ubican en una familia aparte, la de los nemastistíidos. ()
Este
pez, de sabrosas carnes (), además de ser un gran
peleador es un extraordinario acróbata, cuya pesca espectacular e intensa
resulta en una de las más hermosas de todas.
El pez
gallo se denomina así por los radios espinosos de su aleta dorsal que
tienen una inusual longitud que le da un parecido a las crestas de los
gallos y que se levanta cuando el pez se encuentra excitado. Frecuenta
aguas superficiales con fondos arenosos y se cree que puede alcanzar pesos
de hasta 60 kilogramos; habita en el océano Pacífico desde el sur de
California hasta el Perú. En el mundo entero, es considerado un exótico
trofeo de pesca chica, tal vez el más poderoso de todos y se le estima
como una de las presas cuya pesca es más hermosa, interesante, intensa y
apasionante.
Existen
multitud de formas de pescar el gallo, habiendo lugares donde inclusive se
les puede pescar con artificiales o donde son localizados y pescados a
fondo, pero de todas las formas posibles, la que parece más efectiva es
el troleo lento con carnada viva que a continuación procedo a explicar,
dando datos específicos de los aparejos usados y recomendados para tales
tareas.
El
poderoso pez de penacho se acerca a las costas a su desove una vez por año,
cosa que en las costas del Pacífico Mexicano ocurre en los meses de
aguas, junio, julio, agosto, septiembre y octubre según la localidad
específica. Es entonces cuando se le debe buscar para procurarnos su
pesca, que puede ser hecha por la mañana o por la tarde, siendo esta última
práctica poco común, pero altamente fructífera, ya que el gallo parece
activarse en el crepúsculo. Las costas del Perú ven la presencia del
gallo principalmente en los meses de diciembre a febrero y en Costa Rica
así como en Panamá su presencia se siente en los meses de agosto,
septiembre y octubre principalmente. Se mencionó los anteriores países
porque es donde hasta la fecha parecen estar los mejores pescaderos del
gallo y donde se han sacado los ejemplares más grandes del mundo, pero el
gallo habita, insistimos, en todo el litoral del Pacifico tropical.
El pez
gallo deberá ser pescado cerca de la costa, principalmente en zonas de
playa, donde frecuenta aguas someras parar su caza, justo por detrás del
rompedero de las olas. Otro concurrido punto para alimentarse son las
zonas con paredes rocosas con cortes algo verticales y fondos arenosos,
donde se acercan para alimentarse, nuevamente, justo tras la rompiente.
Para
pescarlos, vale más hacerse de carnada viva y fresca, la cual puede bien
ser pescada en camino a los caladeros en los que habremos de probar
suerte. Un Sabiki casteado cerca de las rocas es una excelente forma de
hacerse de carnada; otra forma muy dinámica consiste en trolear pequeñas
plumas o grubs lo más cerca posible de las rocas, donde podremos sacar
multitud de especies útiles como carnada. El voraz gallo ataca por igual
cualquier carnada viva, una sierra (Scomber
colias), un cocinero (Carnax
Vinctus), un bonito (Auxis
Thazard), un barrilete chico (Euthynnus
Lineatus), un pámpano (Trachinotus
glaucus), un ojón (Caranx
marginatus), un ojotón (Selar
crumenophthalmus), etc. Cualquier pez parece gustarle al Gallo, pero
muestran una debilidad marcada por el cocinero, el ojón y los calamares
vivos.
El tamaño
de la carnada puede parecernos notoriamente exagerado y, sin embargo, será
adecuado para el gallo, que no duda en atacar y embocar carnadas de 30
centímetros y más del kilo de peso aun cuando el propio depredador pese
apenas unos 5 ó 6 kilos. La voracidad del gallo es pues comparable con la
de la lobina (en proporción a sus tamaños claro está) y son capaces de
embocar carnadas de tallas enormes, siendo la clave para una pesca exitosa
darle al gallo el tiempo adecuado para que trague la carnada lo suficiente
para tener un anzuelo en boca, pero no demasiado para evitar engancharlo
del estómago.
Normalmente
se prepara un aparejo terminal con líder de cuando menos 50 libras, al
cual se ata un anzuelo para carnada viva, tipo Owner Off Shore o Gorilla
Live Bait en tamaños que oscilan entre el 5/0 y el 8/0 siendo en mi opinión
preferible el primero de los enunciados, pudiendo usarse cualquier otro
modelo semejante y muy en especial los Mutu (ver anzuelo Owner modelo Mutu
presentado abajo). Con este aparejo, encontramos con frecuencia, más de
la deseada, que el gallo arranca la carnada del anzuelo en su primera
embestida sin quedar enganchado, parte por la impericia del pescador que
no de el droop back suficiente y a tiempo o porque sencillamente la
carnada se destruye en el impacto. Por tal razón, es socorrido colocar un
líder de la anilla del anzuelo que se hunde a la carnada, que tenga
sujeto un segundo anzuelo a unos 15 centímetros atrás, para colocar este
anzuelo en la cola de la carnada y asegurar una picada. Suele colocarse un
anzuelo triple, pero tiende a lastimarse mucho a la carnada y además esto
no es permitido por la IGFA, lo mejor será que el segundo anzuelo sea
igual al primero pero viendo en sentido opuesto y sea fijado a la cola de
la carnada con una liga o con una strap.
