Al
Corypaena Hippurus se le conoce comúnmente como Dolphin fish, Mahi mahi,
dorado, lampuga, perico, y sabe dios de cuantas otras formas más. Es un
hermoso pelágico de muy rápido crecimiento que curiosamente es de una
familia de la que solo se conocen 2 variedades, siendo el dorado la más
notable. Se trata de un animal muy voraz, de carne blanca y cuyos
ejemplares machos son más grandes y hermosos que las hembras, lo que
constituye una excepción en el mundo marino, donde casi siempre las
hembras son notablemente mayores y más hermosas que los machos.
El dorado
come todo aquello que le parezca comestible y le quepa en la boca y es en
verdad muy poco selectivo con su dieta, pudiendo comer como carroñero o
como todo un “chaser” que se da a la tarea de corretear a sus presas
por grandes distancias, pero por lo general, como todos los peces, gusta
de emboscar y de conseguir comida fácil.
En
realidad, como ya lo anoté, existen 2 variedades de esta especie, el
dorado y el pámpano dolphin (Coryphaena esquiselis) y son físicamente
parecidos en grado de confusión, a grado que solo contando los radios de
la aleta dorsal y con observaciones propias de un ictiólogo se pueden
distinguir estas dos especies. La única diferencia ostensible es la talla,
ya que el dorado es mucho más grande, por lo que es en los ejemplares de
5 kg o menos donde la confusión es absoluta. Se dice que el pámpano
dolphin frecuenta más aguas alejadas de la costa, pero eso es bastante
relativo. En lo personal considero que la forma más sencilla de
diferenciarlos basándome meramente en la experiencia es que el dorado
anda siempre solitario o en grupos de no más de 8 ejemplares mientras que
el pámpano dolphin frecuentemente se le encuentra en grandes cardúmenes.
Para
efectos del presente escrito, nos enfocaremos de lleno en el dorado que es
la especie de más interés para el pescador.
Este
animal gusta de mares tropicales con temperaturas de entre los 20 y 30
grados centígrados, pero de todos los pescadores es sabido que “el agua
está buena para el dorado” cuando se encuentra entre los 23 y los 25
grados, lo que no excluye de encontrar ejemplares en otras temperaturas,
pero ocurre que las “corridas” de dorados siempre estarán asociadas
con mar templado a cálido. Debo decir que en lo personal, mi experiencia
me dice que aun cuando son más abundantes en aguas calientes, tienden a
dar una pela mucho más férrea cuando se les encuentra en aguas algo frías,
digamos, rondando los 23 grados centígrados.
Son peces
de tallas moderadas, que muy rara vez exceden de los 30 kg,
siendo en promedio animales de entre los 10 y 20 kg y considerándose un
pez de 15 como bueno y de 18 en adelante como magnifico. Tienen un cuerpo
largo y esbelto, con flancos algo gordos y una cola profundamente
ahorquillada, tienen una vela que recuerda aquella de los picudos, pues se
extiende desde el origen de la cabeza hasta la parte final del cuerpo y es
como una pequeña vela corta. Tiene dos aletillas justo en el pedúnculo
de la cola que son alargadas y sus aletas pectorales son afiladas y largas
como aquellas del pez vela y de todo nadador veloz, presenta una larga aleta
anal que va desde casi la mitad de su cuerpo hasta la cola y es puntiaguda
en su origen, pero de entre todas sus características morfológicas, dos
resaltan por sobre las demás y lo identifican indubitamblemente y son la
forma de su cabeza, que denota un claro dimorfismo entre hembras y machos.
En las hembras es un corte chato y redondeado, pero en los machos es
francamente un corte vertical chato y con cabeza elevada.
Por otro
lado, tenemos como distintivo el color que le da nombre en muchas
localidades y en México, que es por lo regular de flancos dorados, muy
dorados con la vela azul verdosa y puntos color cobalto y negros por su
cuerpo. Hay ejemplares, machos principalmente (diría que únicamente,
pero no me atrevo a generalizar), cuya coloración no es dorada y son azul
claro muy hermoso. Ignoro la razón de ese cambio de tonalidad pero se lo
atribuyo a una librea de apareamiento. Como un consejo al pescador le diré
que si pretende sacar en puerto fotos hermosas de sus capturas, deberán
cubrir con un trapo húmedo al pez tan pronto le den muerte ya que de lo
contrario su coloración se pierde por completo al poco tiempo de muerto.
Este ejemplar es muy codiciado por
su sabrosa carne y por dar una pelea poderosa y a la vez espectacular. La
belleza de estos animales sencillamente no tiene par y sus cualidades
combativas le han valido el apodo de “The perfect game fish” o el pez
perfecto de pesca recreativa.
Hay tantas técnicas de pesca de
esta especie como localidades en donde podemos encontrarlo y tomando en
consideración que se da en todas las aguas templadas del mundo tenemos
pues que es de las especies marinas más extendidas. Siendo honesto, todas
las técnicas desarrolladas para la pesca del dorado suelen ser eficaces y
la razón es que el pez es muy voraz, tiende a morder con mucha facilidad
cualquier presentación y parece muy poco quisquilloso para alimentarse,
pues le entra a todo.
Sé de quienes lo pescan al troleo
con calamar muerto, quienes lo pescan con lisas preparadas, al troleo de
señuelos tipo hard baits, al troleo con plumas, al casteo con jigs, con
cucharillas, con señuelos, con vinilos, con tacos, con tiras de pescado,
fondeados, a la deriva, pesca con papalote, etc. Y todos afirman que la técnica
que ellos usan el la ideal. Dicen “pues por acá el dorado se pesca así”
como si el dorado cambiara su voracidad o hábitos alimentarios
dependiendo la localidad y olvidando que es una especie altamente
migratoria que puede desplazarse mucha distancia en poco tiempo.
Por fortuna, parece aun hoy en día
que los niveles de población de esta especie en los mares son muy
abundantes y en parte ello se debe al hecho de que aun cuando se le pesca
comercialmente y para la pesca recreativa con intensidad (en México esta
especie está reservada para la pesca recreativa, pero nadie respeta eso)
y pese al hecho de que nadie practica el catch & release de este pez
por su deliciosa carne, sin embargo, ocurre que su taza de reproducción
es altísima, crecen con una velocidad pasmosa (un ejemplar de 15 Kg tiene
a lo sumo unos 10 meses) y habitan en mares muy adentro, con lo que muchos
ejemplares quedan lejos del alcance de la mayoría y luego pueblan las
aguas donde sus congéneres han sido pescados.
Hablar pues de la pesca del dorado
no es cosa sencilla y por lo general será cuestión bastante localista,
expresándose las técnicas principalmente usadas en cierto lugar. No
obstante, creo yo que los principios generales son rectores en todo el
mundo y podemos bien hablar de cuestiones de aplicación mundial, así es
que con tan ambiciosa pretensión (que seguramente es más ambiciosa que
las capacidades del que escribe y me disculpo de antemano por ello),
comenzaré este escrito que espero pueda hacer algún aporte para quien
gusta del cobro de tan espléndido animal, limitando mis comentarios a la
pesca con equipo convencional (es decir, omito hablar de la pesca con
mosca) y omitiendo hablar de la ictiología y biología de este animal no
solo por mi ignorancia del tema, sino porque me circunscribo a lo más
importante: Su pesca.
Violentando un poco lo que es mi
costumbre ya en los escritos que he realizado, de dar estructura al mismo
hablando del equipo, de las técnicas de localización, de la pesca o de
otros aspectos en cierto orden, esta ocasión hablaré de lleno respecto a
la pesca de este hermoso animal y procederé de tal forma debido a que
existen tantas formas de pescar este pez, como métodos de pesca se hayan
desarrollado así es que cualquier intento de mencionar el equipo
necesario, o los engaños, terminaría necesariamente hablándose de la técnica
de pesca en específico y por ello creo poder ser más breve y conciso si
de plano le entro de lleno al tema. No obstante, con un afán de presentar
un orden en este trabajo, primero abordaré el tópico de la forma de
localizar al pez, para luego ya platicarles de su pesca en las diversas
modalidades que este modesto escritor pueda conocer, disculpándome de
antemano por las tantas otras técnicas que ignoro y de las cuales poco o
nada podré decirles. Al final de este trabajo procuraré dar algunos
consejos de la forma de pelar, abrir y filetear este ejemplar de tan buen
sabor que estimo serán de utilidad para los lectores.
Del equipo solo les diré unas
generalidades en cuanto a la capacidad del mismo. En realidad el dorado es
tan poderoso que un ejemplar pesado (digamos 18 kg) puede arrancar línea
inclusive de un carrete de 130 libras, pero por regla general y dada su
talla se le pesca con librajes bastante menores, siendo común el uso de
librajes que van desde el pesado equipo de 50 libras, hasta librajes tan
bajos como las 15 libras sin excluir que hay quienes usan líneas más
poderosas o más ligeras inclusive que las 15 libras.
En mi opinión, lo más común y
conveniente para el disfrute de este pez en condiciones normales y
pudiendo cobrar con seguridad ejemplares de tallas chicas a grandes es
usar entre 20 y 30 libras, pero el tipo de pesca podrá alterar esto.
En definitiva diría yo que el uso
de carretes de dos velocidades no es necesario y me atrevo a afirmar que
dependiendo de la técnica de pesca el carrete podrá ser de spinning,
bait casting o troling sin ningún problema a requisito de que tenga la
capacidad de línea necesaria para pelear un ejemplar que suele ser muy
poderoso.
Si en algo valen las
generalizaciones en cuanto al equipo diría yo que la principal es la
tocante al filo de los anzuelos. El dorado no perdona y tan pronto se le
clava el anzuelo o siente su filo pega un salto fuera del agua, eso es
regla y por ello la mayoría de las piezas se pierden en el primer
instante, ya que si el anzuelo no alcanza a penetrar bien en el primer
contacto, será expulsado por el dorado.
Por lo anterior, sugiero
sinceramente que se usen anzuelos con un muy buen filo pero principalmente
en una talla adecuada para el libraje que se usa, pues es común ver como
manos inexpertas, colocan anzuelos demasiado grandes para el libraje que
emplean o en cañas con una acción de punta inconveniente para la talla
del anzuelo. Ahora bien, el dorado es un animal muy poderoso, y un anzuelo
débil o de un alambre de diámetro muy reducido nos hará perder a la
pieza por no resistir la tensión. Usemos pues anzuelos forjados y de
buena calidad siempre, pero cuidando que su talla se la indicada para el
equipo que usamos.
Debo agregar que en mi experiencia,
cuando la gente usa carnadas, sea viva o muerta para el troleo, la falla
primordial consiste en no darle el tiempo suficiente para que el dorado
trague, por lo que este aspecto será motivo de énfasis en este trabajo.
Lo demás que pudiera decir del
equipo será dicho con posterioridad y procedo a hablarles de la forma de
encontrar a este hermoso animal.
I.-
Como encontrar al Dorado.
En realidad, para encontrar al
dorado las reglas son sencillas: primero que nada hay que encontrar el
agua azul mar adentro, no quiero decir que no se puedan pescar en otras
aguas, pues hay lugares privilegiados donde en aguas de tonos fuertes
medran estos animales, pero son la minoría y encontrarlos en aguas
turbias o verdosas francamente no es viable, la otra regla es encontrar
signos que delaten al pez.
Una vez situada el agua azul, pongámonos
a buscar los signos que lo delatan y para ello, busquemos cualquiera de 3
indicios:
1.- Pueden ser las avecillas del
dorado, que son pajaritos pequeños, mucho menores que el albatros,
cormoranes, pelícanos o gaviotas, con cuerpo blanco y alas obscuras. Si
localizamos estos animales revoloteando inquietos sobre el mar y haciendo
descensos frecuentes, lo más seguro es que habremos localizado a los
dorados, o cuando menos habremos encontrado algún otro pelágico de gran
interés para nosotros.
Para la localización de estas
avecillas, resulta bastante práctico el uso de los binoculares, pero no
es indispensable, pues estando en el agua azul seguro podremos avistar
estas aves en algún punto del horizonte.
Si las avecillas están flotando
sobre el agua es que el dorado ya no está ahí.
2.- La otra fórmula por la que los
dorados se delatan es por medio de los pececillos voladores (alimento
favorito del dorado), mismos que hacen saltar por montón cuando los
atacan por debajo del agua. Cuando esto ocurre, los peces voladores se
dejan ver en cardumen que salta en superficie en su huida y entonces será
menester dirigirnos a esa zona para averiguar donde está el atacante. Lo
anterior puede ocurrir con otras variedades de peces como la lisa, pero el
pez volador es el que más evidentemente podemos localizar y el que es más
perseguido por el dorado.
3.- La tercer y más eficiente
formula de localizar dorados y no solo dorados, sino dorados grandes es
encontrar cualquier objeto que flote, digo y enfatizo, CUALQUIER, pues no
importa su tamaño, he visto grandes dorados merodeando bajo un pedazo de
bolsa de plástico, bajo un delfín muerto, bajo hierba flotante (esto es
lo mejor y más seguro), bajo troncos o maderos, barriles y aun bajo pequeñas
boyas. La razones que estos objetos flotantes brindan sombra y lugar para
el ocultamiento de alvines, larvas y otros pequeños organismos que atraen
al alimento predilecto del dorado y es por lo que ahí se plantan e
incluso me ha tocado ver que si permaneces suficiente tiempo detenido en
el agua azul, algunos dorados se juntarán bajo la embarcación y lo digo
porque he visto como cuando un compañero de pesca prende un dorado, si la
pelea se prolonga suficientemente o tras sacar un ejemplar nos quedamos
quietos arreglando aparejos, de pronto llega uno o unos dorados y se
ocultan bajo la embarcación, dándonos la hermosa oportunidad de
pescarlos y ver como pican.
Conozco lugares en México donde
los pescadores locales o recreativos que frecuentan esas aguas, fabrican
con troncos o botes atados entre sí, balsas que colocan en áreas que se
sabe frecuentan los dorados y día a día explotan esas balsas sabiendo
que bastan unas pocas horas para que vuelvan a atraer dorados.
Debo decir al lector que los
anteriores indicios los habremos de buscar en el agua azul, pero nada
obsta para que en cualquier punto de la referida agua azul encontremos
dorados nadando libremente y por ello es que la mayoría de los pescadores,
tan pronto encuentran esta zona, troelan a velocidades algo elevadas
mientras buscan los consabidos indicios que delaten a la presa, pero
consientes de que en cualquier lugar y momento un carrete puede chillar
con un dorado prendido en el otro extremo.
De hecho, yo diría que los estilos
y técnicas para pescar el dorado son muchas veces determinados por la
locación y la situación, pues es inútil una técnica en ciertos
momentos y en otros resulta preferible el uso de otra técnica y el
pescador deberá ser adaptable en orden a sacar mejor provecho de la
situación.
Un punto más que no debemos perder
de vista es que se dice en el folklore de todos los pescadores que
“donde sale un dorado salen dos” y esto es motivado por el hecho de
que el dorado muy rara vez anda solo, por regla diría yo andan en grupos
de nuca más de 8 ejemplares, todos ellos de tallas muy semejantes y por
lo regular en parejas o números pares (aclaro que esas parejas no son con
motivos reproductivos al parecer).
La
anterior es una afirmación que jamás deberá perder de vista el pescador,
pues si prendemos un dorado, su pareja se quedará a su lado durante toda
la lucha y no es raro ver cuando tenemos ya cerca del cobro a un dorado,
como su pareja ronda por ahí, lo que nos da la ocasión de castearle y
cobrar así 2 ejemplares. Por esa misma razón es que si practicamos el
troleo, cuando pique un dorado es recomendable seguir troleando unos
metros más a ver si su pareja pica y es por ello mismo que es muy
recomendable que tan pronto saquemos un dorado al troleo, pongamos marcha
al motor y mandemos otras líneas al agua para seguir explorando la zona,
que seguramente retiene otro u otros ejemplares.
