Payara con Mosca
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Pescando el Payara con Mosca

 

Cada año espero con ansias la llegada del mes de Julio, mes en el que se inicia la temporada de pesca en el Departamento de Madre de Dios, al sur este de Lima, en Perú. Como todos los años, en este mes los ríos empiezan a “mermar”, término con el que los lugareños describen una vaciante producida por el comienzo de la estación seca de esta maravillosa parte de la Selva Amazónica. Es entonces cuando los pequeños peces empiezan a surcar las orillas aguas arriba, buscando aguas más profundas. Por su parte los peces más grandes acechan en cada “muyuna” nombre con el que se conoce a los pozos con contracorriente formados por rocas o troncos en las riberas del río.

En los últimos cinco años estuve guiando viajes de pesca a esta zona lo que me permitió examinar a detalle cada uno de los peces deportivos posibles de capturar, sus áreas de pesca, los señuelos y/o carnadas naturales a usar y sobre todo el comportamiento del río. El Río Tambopata nace en el departamento de Puno y es un tributario importante del Río Madre de Dios, en su confluencia se erige la capital de el departamento, la ciudad de Puerto Maldonado. Es aquí donde comienza nuestra aventura cada año.

 

Son las 9 de la mañana del día 26 de septiembre y me encuentro en el aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima con  30 kilos de equipo y ropa para soportar 3 semanas de guiado de pesca, tenemos tres grupos consecutivos que guiar, el primero de ellos con pescadores de USA y con equipo convencional de spinning. Nuestro segundo grupo esta conformado por dos parejas de ciudadanos Ingleses quienes intentaran  hacer una filmación de la pesca del Payara y de los atractivos turísticos del Perú y finalmente el grupo de pescadores con mosca formado por la pareja de esposos Argentinos Santiago y Susana.

Después de 2 placenteras horas de vuelo en un confortable Airbus A-320 y con una pequeña escala para dejar pasajeros en la ciudad del Cusco arribamos a Puerto Maldonado donde el transporte del Lodge nos espera listos para llevarnos a nuestra embarcación, un bote de 14 metros cuya base esta hecha de un fuerte árbol y el cual es empujado por un fuera de borda de 60 HP, el bote ideal para la zona, robusto y cómodo. Cerca del medio día estábamos surcando el Tambopata aguas arriba hacia nuestro destino de pesca. Después de 2 horas de navegación paramos en el primer puesto de control de ingreso al parque Bahuaja-Sonene donde tuvimos que actualizar nuestros datos y firmar el libro de ingresos. Luego continuaríamos el viaje no sin antes encontrarnos con docenas de Capibaras, manadas de monos “coto”, caimanes, papagayos, tucanes y una muy variada vegetación en el camino. Cerca de las 4 de la tarde arribamos al Lodge donde fuimos muy bien recibidos y acondicionados en nuestras habitaciones. El albergue cuenta con varias habitaciones simples, dobles y matrimoniales y está construido con materiales de la zona para no afectar la naturaleza. Maderas de la zona, cañas de bambú, techos de “maloca” y simples mosquiteros conforman cada habitación, por supuesto cada una con baño propio.  Inmediatamente empezamos a armar los equipos de pesca y a explicar a nuestros clientes las diferentes técnicas de captura que emplearíamos los subsiguientes días. No explicaré en este artículo lo que aconteció con los primeros dos grupos por tratarse de pesca convencional, (ver el siguiente link para revisar la pesca del payara con equipo convencional de spinning) aunque tengo que contarles que fueron días espectaculares de pesca en las que capturamos y soltamos Payaras, Pacu, Zungaros, Rayas y anguilas eléctricas.

Cada pescador que viene a esta zona quiere regresar a casa habiendo capturado y tomado fotos o filmado al menos una “Chambira” nombre local del Payara. Pertenecientes a la familia de los CYNODONTIDAE, el Payara es llamado también pez cachorro, pez perro, diente de sable, guapeta o pez tigre. El Tambopata alberga al menos dos de las especies de Payara; el hydrolycus scomberoides y el hidrolycus armatus. Este pez habita los ríos de agua dulce de Sudamérica desde el Orinoco hasta los ríos del Paraguay, sin embargo su distribución es limitada a algunos pocos lugares en Colombia, Venezuela, Brasil y Peru. El Payara prefiere aguas turbulentas aunque es posible encontrarlos en las aguas quietas de los lagos y ríos también. La característica saltante de este pez son un par de enormes dientes (entre 3 y 6 pulgadas) que salen de la mandíbula inferior y atraviesan la superior por un par de orificios que a la vez le sirven de afilador, es literalmente un conjunto de dientes sumamente afilados, cada uno con un repuesto en caso de perder alguno en un accidente. Su cuerpo es alargado, comprimido y la enorme cola no guarda relación con el cuerpo, en resumen es una maquina de matar. Su preferencia alimenticia está dirigida a los pequeños peces que surcan las aguas por las orillas, muy cerca de la superficie.   

 

Conociendo las características del pez, sus preferencias alimenticias y sumadas a largas horas de aprendizaje vía Internet es que empecé a armar mi equipo de mosca adaptándolo a la zona.

Durante los días preliminares a la pesca con mosca estuve observando como los Payaras comían en el río, como atacaban los señuelos de mis clientes, cuales eran sus preferencias en cuanto a colores y tamaños se refiere, en fin, todos los datos que pudiera obtener para sacarle provecho a los días de pesca con mosca que se aproximaban.

Después de varios días de filmación y hermosos ejemplares liberados bajé a Puerto Maldonado para recibir a Santiago, un amigo de nuestro vecino país, Argentina y del cual aprendí algunos tips de pesca con mosca. Santiago arribó con Susana, su esposa, e inmediatamente nos dirigimos hacia el Lodge. Durante el viaje en lancha estuvimos intercambiando ideas, observando su equipo y ya estábamos con la adrenalina al 100% y listos para iniciar esta nueva aventura. Santiago estuvo haciendo un viaje por Cusco y Machu Picchu y el Valle Sagrado días antes de su arribo a la selva y estaba muy contento con su visita a nuestro país, solo esperaba capturar al menos un Payara con mosca. Yo por mi parte había estado leyendo mucho acerca de esta modalidad y había intercambiado información con el IGFA (Organismo que regula los records mundiales de pesca) para tratar de obtener un record mundial con esta especie.

Al llegar al albergue empezamos a preparar el equipo para el día siguiente, Santiago traía muchas moscas, de todos los tamaños, colores y acciones. Yo por mi parte había estado armando streamers de diferentes colores y con bastante “flashabou”, imitando los señuelos más productivos en esta zona.

Al día siguiente César, nuestro motorista, nos esperaba a las 6 de la mañana con el bote listo para partir a las cataratas de Baltimore, a sólo cinco minutos del Lodge. Santiago había decidido comenzar con una caña Thomas & Thomas número 8, un reel Orvis Batenkill también número 8 y una línea de hundimiento medio. Bajamos en la margen derecha del río, en una plancha de arena y piedras que nos permitía castear con gran facilidad. Santiago comenzó con un streamer rojo- naranja y en la primera aproximación a la pared de piedras donde estaba pescando, una enorme Payara hizo su aparición haciendo una gran burbuja de agua detrás de la mosca. En el segundo lanzamiento pasó lo mismo y no hubo embestida firme. Yo comencé con un equipo basado en una caña Sage número 8, un carrete GLoomis número 7 y una línea de hundimiento medio también. A algunas de mis moscas decidí colocarles 25 cm. de línea trenzada marca Power-Pro de 80 lbs y a otras 25 cm. de acero trenzado recubierto de plástico de 50lbs de tensión pensando en los filudos dientes del pez. Mi primer lanzamiento fue con una mosca atada al multifilamento y les cuento que fue un gran error ya que sin hacer ningún esfuerzo fue cortado por los afilados dientes del Payara. Tuvimos algunos piques más esa mañana y sin resultados regresamos al Lodge para desayunar.

 

 

Luego de un suculento desayuno con huevos fritos, jugo de frutas de la zona y delicioso café elaboramos la segunda estrategia, esta vez tendríamos que capturar al menos una Payara. A las 10 de la mañana ya estábamos de vuelta en los mejores puntos del río. Esta vez nuestras moscas estaban atadas con shock-lider de acero inoxidable flexible y habíamos cortado nuestros leaders a sólo 45 cm. de longitud incluído el tippet de 20 libras. Dentro de los señuelos de spinning más embestidos que tenía en mi caja de pesca estaba uno de marca Rapala, modelo mágnum, de solo 10 cm., color macarela-azul. Con este dato armé un streamer de características similares, así que decidí comenzar el segundo round con este modelo. Santiago había decidido ir aguas abajo hacia un pequeño acantilado ya que habíamos visto bastante acción en la superficie. Tras unos casteos y maravillado con la naturaleza, el sonido del río, y lo bien que nadaba mi streamer apareció a sólo 4 metros de la puntera de mi caña una linda Payara quien mostró todo su cuerpo fuera del agua para embestir mi señuelo y profundizarlo en la corriente del río. Con un par de clavadas bruscas logré insertar el anzuelo en la fuerte mandíbula del pez, al menos eso me pareció, lo cierto es que cuando me di cuenta ya no tenia el Fly-Line en mis manos y el baking comenzaba a salir de mi carrete a gran velocidad. Santiago que estaba a 100 metros aguas abajo de mi posición, tenía al pez en frente. La característica de pelea de este pez es lanzarse saltando al centro del río y ponerse en medio de la corriente con la finalidad de oponer más resistencia, eso es exactamente lo que mi presa hizo. Después de 20 minutos de pelea, utilizando mi mano en forma de freno del carrete pude detener la carrera del pez. Ahora tenía que pensar como traerlo hacia mí. Si decidía ir aguas abajo tenía que sortear varias piedras y obstáculos que son difíciles de pasar con una caña y un pez en ella así que decidí por darle tiempo al tiempo. Pasó una hora y tan sólo había logrado unos acercamientos con rápidas carreras hacia el centro del río. César me alcanzaba agua ya que había empezado a sudar mucho por el esfuerzo y tenía la adrenalina al máximo. Cambié mi táctica y decidí colocarme al filo de la pared del acantilado, allí se forma una pequeña muyuna que regresa el agua hacia arriba, poco a poco fui acercando el pez hacia la muyuna lo que la obligó a seguir la corriente y venir hacia mí. En pocos minutos la tenia a sólo cinco metros, Santiago se había apresurado para ayudarme con el Boga-Grip y pronto estábamos pesando y fotografiando mí presa. Empezamos luego a oxigenar el pez para devolverlo al agua, operación que nos tomó cerca de 15 minutos debido a la gran pelea que ofreció. Fueron 75 minutos de gran pelea y aunque no logré el record mundial (mi payara pesó 6.5 kilos y el record es 7 kilos) fue uno de los mejores momentos vividos en estos 35 años que llevo pescando.  

 

 

Santiago tuvo algunas embestidas más pero parecía que sus moscas no tenían el tamaño adecuado de anzuelo. Nos dio la hora del almuerzo por lo que decidimos regresar al Lodge. Don Julio, el cocinero del Lodge nos esperaba con un riquísimo plato de la zona; “pescado al bambú”, esta vez Surubí, cocinado al vapor dentro de un trozo de bambú fresco y tapado con hoja de Bijao (similar a la del plátano común) eso si, acompañado con arroz, vegetales salteados y bananos fritos en rodajas. Terminado el almuerzo descansamos un poco, nos dimos un buen baño y nuevamente salimos al punto de pesca. Sugerí a Santiago utilizar mis moscas así que tomó el mismo señuelo con que obtuve mi presa. Ni bien había comenzado a pescar y ya tenía enganchada una Payara bastante grande, en su afán de contener la carrera del pez, Santiago trató de coger la manija de su carrete llevándose un gran golpe en el dedo índice. Santiago no estaba dispuesto a perder su trofeo pero tampoco quería pelear tantos minutos como yo, así que inmediatamente trato de colocar al pez en la muyuna, haciéndole mucha fuerza. El pez por su parte seguía corriendo al centro del río. Fueron casi 20 minutos de pelea antes de que la mosca se desenganchara de la boca del Payara. Esta vez no pudimos ver el tamaño del pez pero por su rudeza asumo que era mas grande que el que yo capturé en la mañana. El día nos ganó y tuvimos que regresar al Lodge para cenar y dormir.

Al día siguiente partimos a las 4:30 a.m. Santiago, Susana, César y yo, a ver la Collpa de Papagayos, que está a 45 minutos aguas arriba del Lodge. Es un lugar donde los loros y papagayos de todo tipo llegan a comer una especie de barro que se encuentra en un acantilado y que contiene diferentes minerales que los ayudan a contrarrestar las substancias adquiridas tras alimentarse con frutos verdes, no maduros, típicos de la estación. Tras un espectáculo natural de loros y papagayos y ya cerca de las 10 de la mañana emprendimos la bajada hacia el Lodge. Ese día no tuvimos suerte con los enganches, nuevamente tuvimos varios piques pero muy tímidos, al parecer la acción estuvo muy de madrugada pero Santiago y Susana no se querían perder el viaje a la Collpa y yo les doy la razón.

Santiago y yo quedamos muy sorprendidos de la fiereza del Payara ante las moscas, ambos coincidimos en que es el mayor trofeo de agua dulce de Sudamérica, comparable sólo con el Dorado Argentino salminus maxillosus, (que también existe en nuestra selva pero en menor cantidad).

Son las 6 de la mañana del 13 de Octubre y estamos por dejar el río Tambopata para regresar a Lima, ya el cielo comienza a nublarse, hay mucho calor y don Lino, el más antiguo de los trabajadores del lodge nos dice que la temporada de lluvias se acerca. El río probablemente subirá entre 5 y 7 metros, la zona de pesca desaparecerá y las Payaras tendrán que buscar su alimentación entre las raíces de los árboles, será hasta la próxima temporada.   

 

 
 
 

“La Payara es, sin duda alguna, el mayor de los trofeos de agua dulce en Sudamérica, embistiendo las mosca y señuelos con fiereza, saltando fuera del agua al estar enganchado y emprendiendo grandes carreras hacia las aguas turbulentas. No es un animal de gran calidad de carne por su gran contenido de espinas, sin embargo muchos pescadores deciden matarlos para extraerle sus mandíbulas a fin de enseñarlas como trofeos. Su distribución es muy limitada y no se les encuentra en grandes cardúmenes, los pescadores deportivos debemos ser cautelosos y preservar este fantástico trofeo, por favor libere en buenas condiciones este magnífico ejemplar, por más grande que éste sea. 

 

Hasta la próxima aventura de pesca!

JEAN MARCEL GONDONNEAU FRANK

 

Para obtener información sobre los viajes de pesca guiados en Perú contactarse con Marcel Gondonneau a las siguientes direcciones o teléfonos:

SPORTFISHING PERU

www.sportfishingperu.com

email: fishingperu@terra.com.pe

Phone/Fax: 511-2640628

Lima-Peru

 

 

 
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