EL
TROLEO EN MAR.
POR: Raúl León Melesio.
Hablaremos
del patrón de troleo en mar abierto de una manera general, sin hacer referencia
a la forma de localizar los lugares idóneos para la pesca y/o a los pescados y
los pescaderos.
El troleo es definido como el arrastre
con una embarcación en movimiento de las muestras o carnadas usadas para tentar
a los depredadores.
Según las características de las
muestras arrastradas será la velocidad de desplazamiento de la embarcación y
la forma de proceder, por lo que dividiremos este estudio en las siguientes
secciones:
1.- El troleo con curricanes o peces artificiales.
2.- El troleo de señuelos con faldones o material de
arrastre tipo plumas.
3.- El troleo con carnada viva y/o muerta.
4.- El troleo mixto.
5.- El equipo para el troleo y
6.- Patrones de movimiento de la embarcación en el
troleo.
Abordaremos
pues el primero de los tópicos que nos hemos propuesto.
1.- El troleo con curricanes o peces artificiales:
Por curricanes entendemos en la jerga de la pesca, aquellos señuelos de
estructura rígida que constituyen imitaciones de pececillos y que son
denominados en la lengua inglesa como crank baits, entre otros términos, también
conocidos en otras latitudes de habla hispana como plugos, tacos o sencillamente
como peces artificiales.
Omitimos
hablar del troleo con cuhcarillas ya que estimamos que estos señuelos deben
usarse en el lanzado y no en el troleo y, aun cuando arrastrar cucharillas es
algo posible (si se hace muy lentamente), los enredos son frecuentes; propicia
mucho que la línea se tuerza y aun cuando un tandem de destorcedores con
plomada al centro puede evitar la torcedura de la línea y ciertamente así es
una técnica socorrida en algunas localidades, no se trata de un estilo de
troleo común o de uso práctico para capturar variedad de especies.
El troleo de
curricanes se usa mucho para especies de costa de tallas chicas o medianas, aun
cuando también es usado para tentar especies mayores como el atún gigante,
pero jamás para la pesca de los picudos. Se usa para buscar especies de aguas
abiertas tales como dorados, atún de escuela, albacora y otros nadadores del
mar, así como para la pesca de peces de costa tales como las barracudas,
jureles, gallos, wahoo, peto, pámpanos entre muchos otros.
Estos tipos
de muestras se trolean a velocidades baja, no vamos a hablar de la velocidad
exacta a la cual deberán ser troleados ya que rara vez se usa el velocímetro
para determinar la velocidad correcta del troleo sino que más bien se emplea la
vista que es la que nos ayuda a fijar la velocidad de desplazamiento de la
embarcación.
Si los señuelos
no están nadando correctamente y saltan con frecuencia o se bambolean en
exceso, será porque la velocidad es excesiva, más si la velocidad es muy baja,
lo sabremos porque la punta de la caña no irá trabajando, es decir, no
se moverá mostrando que el señuelo está realizando su natación correcta y
está siendo arrastrado como tronco.
La
determinación del número de señuelos que habremos de arrastrar estará dada
por diversos factores tales como los tipos de señuelos usados, el ancho de la
manga y popa de la embarcación, la presencia o no de porta cañas y su número
etc.
Por ejemplo,
si la embarcación en la que vamos no tiene portacañas, nos tendremos que
limitar al número de pescadores que puedan tener caña en mano, pero en una
gran embarcación, con profundizadores (down riggers) y tangones, totalmente
equipada y usando diversidad de señuelos podremos arrastrar hasta 9 líneas,
colocando tres en la popa, dos en los profundizadores y cuatro en los tangones,
una en la parte media y otra en la exterior de cada uno.
Como regla,
se puede decir que debemos buscar siempre el uso de una diversidad de señuelos
que trabajen a diversas profundidades y distancias para evitar así que se
crucen las líneas, siendo recomendable usar un par de señuelos que trabajen a
igual profundidad en cada extremo, pudiendo
aumentar la cantidad si se usan tangones para separarlos.
Así pues
debemos emplear señuelos combinados que trabajen en superficie, a media agua y
a gran profundidad cada que ello nos sea posible para así abarcar mayor
superficie y más secciones de la columna de agua, teniendo así mayores
posibilidades de localizar, atraer y pescar a nuestras presas.
En cuanto al
tamaño de los señuelos, este estará dado por las especies perseguidas y por
las tallas de la población presente principalmente, pero será indicado
combinar diversidad de tallas dentro de determinado rango.
Siempre será
conveniente arrastrar un señuelo de gran tamaño cerca de la popa para que nos
sirva de atrayente y ¿quien sabe?, la posibilidad de agarrar un inesperado
gigante siempre esta presente.
En cuanto al
color de las muestras podemos afirmar que, como tal, no importa tanto debido a
que no sabemos que parte del espectro de luz pueden percibir los peces, que
obviamente se encuentran adaptados a un medio en el cual la luz se refracta de
una manera tal, que los colores se perciben de una forma muy diferente a como
los vemos en el medio aéreo; lo importante es el tono, que ciertamente puede
ser percibido por los peces y es el que les permite distinguir las muestras por
el contraste de las mismas con el medio acuático.
Por ello, si
el cielo está claro y el pez ve de abajo hacia arriba, una muestra clara en el
mar, obscuro por naturaleza, hará poco contraste y podrá no ser vista, cosa
que no ocurrirá con una muestra obscura y viceversa en caso de tener un cielo
nublado u obscuro.
De cualquier
forma, siempre es bueno colocar un señuelo que rompa con este principio ya que
la práctica nos muestra que no todos los peces parecen conocer la regla de
cielo claro señuelo obscuro y viceversa y en ocasiones el señuelo que no
contrasta obtiene picadas; al parecer lo que ocurre es que se semimimetiza y
ello le da una presentación que algún pez aprecia como más natural.
No obstante
que los peces no perciben los colores igual que nosotros, las muestras con
cabeza de color diverso al cuerpo y aquellas con rallas verticales muestran
patrones que son vistos en la naturaleza en los peces enfermos y cansados, por
lo que dichos señuelos suelen ser más eficaces que aquellos de colores sólidos
y parejos. Igualmente, los señuelos que han sido mordidos numerosas veces y se
encuentran maltratados dan la apariencia de peces maltrechos, que han perdido
escamas y es por eso que los señuelos usados suelen dar mejores resultados que
los nuevos.
Otro punto a
tomar en consideración es que los señuelos de gran profundidad deberán tener
colores que no desaparezcan tan fácilmente en las profundidades tales como el
amarillo o los fluorecentes.
Si se cuenta
con profundizadores (down riggers), la muestra deberá ser de profundidad y
deberá ir a cuando menos un metro por detrás del profundizador, ya sea que se
trate de un plomo o peso con línea independiente o que sea uno de esos modelos
que se incorporan a la línea principal.
Si no
contamos con tangones, una buena forma para incluir mas muestras en nuestro
despliegue de señuelos de arrastre evitando enredos consiste en descalibrar un
par de muestras de superficie para lados opuestos y colocarlas en los extremos
exteriores de nuestro despliegue de cañas. Me explico: Los señuelos son
calibrados por el fabricante para que naden en línea recta, aquellos señuelos
de superficie que tienen una anilla frontal sujeta a la nariz del señuelo y no
a la paleta o babero, pueden ser calibrados o descalibrados moviendo dicha
anilla para un lado u otro, de esta forma, por ejemplo, un señuelo descalibrado
a la derecha nadará correctamente pero separándose hacia la derecha todo el
tiempo, disminuyendo así las posibilidades de enredo con los demás señuelos.
Para saber la
distancia correcta a la que deberemos de colocar los señuelos, no hablaremos de
medidas de distancia ya que requeriría de líneas marcadas o de carretes con
contador de línea, cosa poco común e impráctica, razón por la que mejor
hablaremos de como saber la distancia correcta basándonos en la vista.
La distancia
deberá ser variable, dos señuelos que naden a igual profundidad deberán ser
arrastrados a diversas distancias y lo más separados que se pueda.
Los señuelos
deberán ser colocados en el área de turbulencia generada por la propela de la
embarcación, es decir, pasando el morro que forma la propela, desde el punto en
que la turbulencia posibilita el nado correcto de un señuelo y hasta el punto
en el cual la turbulencia es leve, pero aun continúa; esa será el área en la
cual deberemos colocar nuestras muestras.
La
turbulencia de la propela es percibida por los peces como agua blanca en
superficie, que luce igual que el agua blanca generada por los cardúmenes de
peces pasto alimentándose en superficie, por lo que los señuelos deberán
imitar a tales peces pasto comiendo y deberán estar dentro del agua blanca o
dentro de la estela de burbujas generadas por la propela.
Como punto
interesante a resaltar es que, contrario a lo que se pudiera pensar, las
muestras más próximas a la embarcación son las que obtienen normalmente mayor
número de picadas, y es que los peces no corretean a sus presas de atrás, sino
que se proyectan del fondo del mar para interceptarlas por lo regular, y
procuran ir a la parte frontal o media del cardumen para que en caso de fallar
su intento puedan tener una segunda oportunidad con los peces rezagados.
Un consejo
que suele ser útil, cuando pasemos nuestros señuelos por una zona que tenga
altas posibilidades de generar picadas, podemos tomar con nuestros dedos la línea
de una de las cañas y darle pequeños jalones, así provocaremos que la muestra
nade dando pequeños bandazos a un lado, de forma herrática, con lo cual
simularemos un pez en mal estado, incrementando así las posibilidades de una
picada en dicha muestra.
Para
distinguir si un señuelo es de superficie, media agua, fondo o gran fondo
tenemos que observar la paleta o babero y ver su tamaño y el ángulo en que se
encuentra. Entre más vertical esté una paleta, más a la superficie llevará
al señuelo y por contra, entre más horizontal, mas lo llevará a fondo; por
otro lado, entre mayor sea la talla del babero mayor será la profundidad a la
que mande la muestra y por contra, un tamaño reducido llevará al señuelo a
superficie.
No obstante
lo anterior, existen modelos desprovistos de babero; estos modelos normalmente
no serán de superficie ni de gran fondo y su desempeño será a media agua,
teniendo ligeras variaciones según la colocación de la anilla de la que se
sujeta la línea, que entre más se proyecte a la nariz menor será la
profundidad que alcance el señuelo y por contra, entre más se valla al lomo
del señuelo su profundidad será mayor, hecha la salvedad de aquellos modelos
de superficie que presentan la anilla en la nariz de la muestra o por debajo de
ésta, mismos que no son señuelos para trolear (salvo sus excepciones).
Tenemos
ejemplos de lo antes dicho en las siguientes muestras que presentan variedad de
baberos en diversos ángulos, tamaños y materiales así como señuelos
desprovistos de baberos: