Seguro
estoy de que en la caja de señuelos de todos y cada uno de nosotros,
pescadores deportivos, poseemos al menos un señuelo que al moverlo
escuchamos como los balines chocan unos con otros provocando un ruido
particular.
A
través de la experiencia y estudios en laboratorio, pescadores y empresas
fabricantes de señuelos nos hemos dado cuenta de la diferencia de
resultados obtenidos a la hora de utilizar uno u otro señuelo.
Existen
en el mercado diferentes diseños de señuelos con balineras.
Los podemos encontrar con balines únicamente en la parte frontal
del señuelo, en su parte media, en su parte trasera e inclusive, con tres
cámaras de balineras repartidas en todo su cuerpo de manera que aparte de
las ventajas sonoras que nos darán, los balines nos servirán para que el
mismo gane peso y así podamos realizar lanzamientos significativos.
Ahora
bien, a continuación les trataré de exponer de una manera clara como es
que los peces detectan esos ruidos en su medio acuático y por ende, la
importancia que tiene la utilización de señuelos que produzcan sonido o
ruido para que sean atraídos al engaño esperado por cada uno de
nosotros.
Todos
sabemos que los peces poseen olfato, vista y oídos, sin embargo la sabia
naturales les ha otorgado dos órganos más que les ayudan a detectar
sonidos y vibraciones en su medio acuático, indistintamente si se
encuentran en aguas limpias o sucias.
La
línea lateral.
La
línea lateral esta formada por un conjunto de microscópicos órganos
sensoriales que recorren al pez desde su cabeza hasta la aleta caudal,
siendo el robalo uno de los peces que más la evidencian, aunque en
ciertos casos, los existe donde la línea lateral esta esparcida por todo
el cuerpo, como es el caso del Lucio.
Estos
órganos sensoriales a la hora de ser excitados por vibraciones, ruidos o
sonidos mandan señales directas al cerebro y este a su vez manda la señal
al pez para que encuentre el origen por medio de sus ojos y oídos.
En
realidad esta línea la podríamos describir como una especie de bello o
pelo muy sensible, llamados neuromastos que se encargan de traer la
vibraciones a distancia, desde donde se generan hasta ellos, donde puede
distinguir si se trata de una estructura sin movimiento, corrientes de
agua constantes e irregulares, movimientos de presas o depredadores, de
manera que los peces siempre están en alerta.
La
vejiga gaseosa
Este extraordinario órgano desempeña en los peces un gran cantidad de
importantes funciones y dos de ellas son la de recepción y producción de
sonidos.
En
laboratorio se ha demostrado que la densidad de la carne de los peces es
bastante parecida a la del agua, por lo que si no fuera por los huesos y
por la vejiga gaseosa estos serian prácticamente ilocalizables en el
medio acuático.
La
vejiga gaseosa en muchas especies esta conectada con su oído interno, por
lo que ellos reconocen el sonido particular de su especie por lo que
pueden distinguir los sonidos de otras, sean presas o depredadores.
Con
estudios realizados de los dos casos anteriores se ha determinado una
serie de frecuencias acústicas del medio acuático que oscilan en el
orden de:
Tiburones
400-600 ciclos por segundo (cps)
Peces
con aletas con radios (pargos y otros) 16-13000 cps
Y
en general, las frecuencias entre los 16 y 100 cps, son distinguidas por
medio de la línea lateral.