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CAPÍTULO
III
TECNICA
DE PESCA
No
existe la técnica mágica que asegure en un ciento por ciento la
efectividad de un artificial, ni pescador alguno que pueda aseverar que
hoy pescará con un 100% de seguridad un pez Bobo y solo sí el pez ha
decidido tomar el señuelo, se logrará su captura, por tanto es necesario
acercarnos a la realidad de su pesca
mediante un método probabilístico que toma como base cientos de
horas de pesca en el río y que ha dado excelentes resultados:
FASES DE LA TECNICA
EXPERIMENTADA
Las
siguientes fases ayudarán a comprender una buena ejecución para lograr
este preciado trofeo:
PRIMERA
FASE
El
señuelo debe ser colocado en el punto de mayor impacto visual y auditivo
para el pez, es necesario observar el punto escogido y dirigir con un
movimiento continuo la caña y generar el lanzamiento
en la dirección del lugar escogido (la práctica hace al maestro),
este arte de colocación le llevará muchas horas/hombre de pesca para
perfeccionarlo y depende del pescador avanzar en menor o mayor grado.
Cuando pensemos en la
pesca con artificiales debemos observar con detenimiento el continuo tirar
del pescador profesional, entenderemos de que se trata de una secuencia
acertada entre la visión, la distancia, la fuerza del lanzamiento, para
lograr un objetivo planeado,
estos factores combinados logran llegar a un blanco proyectado mentalmente
y materializado en la realidad en donde nos imaginamos u observamos la
presa potencial. Naturalmente existen pescadores con un acierto innato de pesca, pero para el novato o para el
pescador que busca la excelencia la práctica de lanzamientos debe
realizarse religiosamente sobre objetivos planeados a través de la cuenca
del río escogido. Se busca la colocación exacta y con suavidad en el
momento de posar el señuelo sobre la superficie del agua, talvés en
breves segundos la respuesta no se haga esperar y el señuelo será
atacado sin piedad por el poderoso ser acuático que se interesa por la
presa al alcance de su campo de acción.
Si un artificial se presenta ante un pez sin que la presencia humana
se haga perceptible se logrará la emboscada perfecta.
Se deberán
realizar lanzamientos
 | Lanzamientos
sistemáticos a la orilla contraria en un ángulo aproximado a
los 45° grados aguas arriba (este ángulo puede ser ajustado a
gusto del pescador dependiendo del lugar en que se encuentre). |
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 | Lanzamientos
sobre la misma orilla, aguas arriba y/o abajo con desplazamiento
lento del señuelo para buscar peces
sobre la misma ribera. |
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 | Lanzamientos
buscando los puntos de aguas muertas producidas por rocas o
troncos semisumergidos o totalmente sumergidos. |
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 | Lanzamientos
calculados a tocar puntos cercanos a la orilla que le permiten
al pez menor esfuerzo natatorio. |
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 | Lanzamientos
buscando el pasar el señuelo cercano a la detección del
movimiento de los peces en la corriente. |
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 | Lanzamientos
calculados a penetrar en puntos del río que presenten características
de protección. |
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 | Lanzamientos
sobre zonas en las cuales se proyecten sombras producidas por la
vegetación imperante del lugar. |
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SEGUNDA
FASE
La
posición inferior de la mandíbula del
Bobo y su costumbre de ramonear los fondos hace necesariamente que
la técnica a ser utilizada haga que los señuelos se deslicen en la
profundidad, rasantes a las piedras del fondo de las corrientes; esto no
excluye que un pez realice una espectacular cacería del señuelo en la
superficie del agua o en las aguas muertas de una pequeña poza; sin
embargo se tiene que contemplar que existe una mayor probabilidad de
pescarlo si su poderoso campo visual logra detectar con mayor eficiencia
el artificial, además de no detectar con mucho tiempo el engaño.
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Lograr
la profundidad del señuelo deseada recogiendo cuerda rápidamente en caso
de utilizar señuelos de flotación y lento cuando se utilizan señuelos más
pesados que requieren movimiento para su acción; se trata entonces de
llevar el señuelo a puntos cercanos al fondo, buscando una tensión de
contacto sobre el artificial durante su recorrido total,
complementariamente el sentido del tacto debe ser desarrollado al máximo,
si el tacto de la mano es adecuado las mínimas variaciones en la tensión
de la cuerda serán percibidas y entonces rápidamente se podrá enganchar
la presa, en otras palabras significa que el pescador no deberá permitir
que ningún estímulo táctil por pequeño que parezca sea desapercibido consciente o inconscientemente sin generar la
respuesta adecuada de enganche; otro aspecto es que si la cuerda se
mantiene en tensión se podrá mantener siempre un contacto visual con
ella y esto permite observar cambios repentinos en la tensión de la
cuerda mejorando el devastador poder de enganche que todo pescador
profesional debe tener.
El
conseguir la profundidad deseada depende de la velocidad y el cuerpo de
agua en el cual se pretenda realizar la pesca, siendo el nivel del agua
profundo, el tipo de señuelo y la velocidad al recogerlo deberán ser
variados para conseguir el objetivo, sin embargo en aguas poco profundas
la simple tensión de la caña logrará que el señuelo se desplace
adecuadamente por los fondos.
Como
anteriormente se ha explicado el Bobo en la corriente mantiene una roca
como punto de referencia, es ahí de donde saldrá en persecución de su
alimento es menester indispensable que el señuelo pase muy cercano de ese
punto de máxima probabilidad. Cuando
la corriente es veloz normalmente el pez no tiene mucho tiempo para que su
instinto de retracción natural le indique que el señuelo no corresponde
al patrón de alimentos identificados por él; esto representa una ventaja
para el pescador.
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Por
el contrario en aguas de velocidad lenta el señuelo debe ser presentado
sorpresivamente buscando minimizar el tiempo de identificación.
En
ocasiones se puede observar como el pez sale de su escondrijo persigue al
señuelo, pero que sorpresa, ni siquiera lo toca, solo lo sigue, observa
detenidamente y sigue sobre su trayectoria hasta el punto en donde su
cercanía con la orilla no es conveniente para él y vuelve a su lugar de
origen.
Otro
aspecto de relevancia es que el pez se puede mantener al borde de la
corriente, este punto es donde el declive de la orilla cambia abruptamente
a aguas más profundas entonces un señuelo adecuadamente presentado en
ese borde genera un buen "pique".
Cuando
se pesca en alguna parte del río donde las aguas se mantienen
relativamente estáticas, la técnica que
puede servir tiene como propósito el lanzar el artificial aguas
arriba, introduciendo el señuelo en la parte de mayor profundidad y
recogiendo suavemente el señuelo hasta el punto de partida, en ocasiones
y con aguas transparentes o semitransparentes lograremos determinar cuando
el pez inicia la persecución
y sigue nuestro cebo e inclusive si se tiene suerte se verá como realiza
su acometida inicial; está técnica con regularidad desprende algún
animal del centro o del fondo hacia la persecución del artificial, el
porqué de recoger el artificial a niveles de velocidad lentos radica en
el hecho de que en los cuerpos de las aguas semiestáticas los peces por
lo general se sienten retraídos a generar respuestas positivas por temor
a los depredadores, sin embargo ante una buena presentación del señuelo
se pueden obtener buenos resultados en la pesca.
TERCERA
FASE
El
señuelo al realizar el desplazamiento por el fondo tiene múltiples
contactos con las rocas que necesariamente no son "piques"; el
pescador requiere la pesca efectiva de por lo menos 2 especímenes para
afinar el sentido del tacto adecuadamente y detectar las formas en que
este animal realiza su ataque; como referencia se puede citar que la
sensación varía desde una detención momentánea del señuelo en la
corriente, un tirón seco de la cuerda, hasta un violento tirón de la
cuerda con movimiento rápido aguas abajo o aguas arriba; es menester de
un buen pescador de peces Bobo lograr distinguir estos sutiles o no,
cambios en la presión ejercida sobre la puntera de su caña.
Al
sentir el "pique" el pescador debe iniciar rápidamente el
enganche (este aspecto es fundamental, entre más rápido reaccione el
pescador mayor probabilidad de enganche tendrá), debe jalar con un
movimiento firme hacia atrás de una a tres veces la caña (debe tomarse
en cuenta, entre mayor sea la distancia que exista entre el pescador y el
pez, la disipación de la energía es mayor), esta acción genera un
impacto de choque del señuelo contra la boca que permite una excelente
penetración de los afilados triples anzuelos.
El
tiempo de acción reacción del pescador es un factor determinante para
lograr la pesca constante. El artificial posee una textura, olor y sabor
diferentes al alimento consumido naturalmente, el ser acuático que ataca
un artificial rápidamente se da cuenta del engaño y suelta en segundos
la presa potencial; si la reacción del pescador es muy tardía a la
percepción del pique la probabilidad de que los anzuelos hagan contacto
efectivo sobre la boca disminuyen y el pez se escapa por falta de contacto
o producto de un desgarre sobre el débil punto de contacto, su pérdida
será inminente.
La
capacidad de reacción se desarrolla en el campo de acción y basados en
la optimización de la sensibilidad establecida entre el señuelo, la línea,
la caña y nuestra mano. Entre mayor tensión logremos entre la línea que
ata al señuelo y nuestra mano la vibración producida por el pique será
más perceptible.
La
mente y la mano deben ser educadas a reaccionar ante el menor estímulo
posible en el momento que el señuelo ha sido detenido en su camino.
"LA
PERCEPCION INSTANTANEA DE TOQUE Y REACCION EDUCADA DE ENGANCHE SON
CAPACIDADES DE LOS PESCADORES DE ALTO RENDIMIENTO.
CUARTA
FASE
Cuando
un Bobo se siente retenido puede caracterizarse de la siguiente
forma: se mantiene estático en la corriente durante algunos segundos, lo
que ciertamente desconcierta al pescador o por el contrario inicia una
primera carrera violenta aguas abajo o aguas arriba (cuando el especimen
es muy grande realiza su carrera aguas arriba) en la cual aplicará su
mayor esfuerzo físico, este tiempo de reacción violento pareciera no
acabar (la tensión del carrete no debe sobrepasar de 30% a 50% de la
resistencia de la cuerda para evitar que ésta llegue a su límite de
resistencia y se reviente); la pelea será intensa con tirones
constantes y prolongados, con movimientos de la cabeza hacia abajo, que
generan perceptibles movimientos sobre la puntera de la caña, la duración
de la pelea puede tener variaciones entre los 3 minutos hasta los 20
minutos dependiendo del tamaño y la combatividad del pez; en todo este
tiempo hay que mantener firme la caña y recobrar cuerda cuando se lo
permita, siempre hay que mantener total contacto con el pez y aplicarle la
combinación de las tensiones ejercidas por la elasticidad de la caña y
de la tensión que ha sido ajustada previamente en el carrete,
esta sumatoria de tensiones agotan al pez, una buena secuencia para
jalar es tensar con la caña y después adelantar la caña hacia abajo
recobrando al mismo tiempo la línea, la acción simultánea hace
que el pez pierda fuerza con cada desplazamiento realizado.
Cuando
la pelea se realiza en una fuerte corriente es conveniente seguir al pez,
aguas abajo, dentro de las posibilidades de desplazamiento, buscando un
punto de la ribera en donde tenga menor ayuda de la corriente.
Cuando
la tensión de la cuerda se siente excesivamente fuerte es mejor
disminuirla y dejar que el animal se canse en los minutos de pelea. Como
organismo viviente que es tiene un límite su resistencia y este es cuando
sus músculos han utilizado toda su energía en carreras violentas,
desplazamientos laterales y mantenimiento prolongado en la corriente
contra la fuerza ejercida en su boca por el pescador, cuando comienza a
sentir los efectos de la falta de fuerza, el músculo agota su capacidad
de respuesta y el pez se ve obligado a nadar en la dirección del jalón
que le imprime el pescador.
QUINTA
FASE
El
pez ha sido vencido en su elemento ha aplicado tanta fuerza muscular como
lo permite su naturaleza y casi no puede seguir manteniéndose a un ritmo
de pelea que le permita mantenerse alejado a distancia del pescador;
cuando se visualiza por primera vez hay que ubicar un punto estratégico
para sacarlo del agua, cuando se ha logrado acercar lo suficiente a la
orilla siempre manteniéndolo en tensión se deberá colocar cercano a la
orilla e introducirlo en la red o en su defecto colocar la
mano dentro de su agalla e izarlo cuidadosamente.
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Ciertamente
pareciera sencillo el aplicar los pasos de la técnica y conseguir el
"pique" deseado, pero la realidad es que el pez "Bobo"
no tiene nada de bobo es un pez cuya dificultad puede compararse con la
de la trucha más adiestrada que exista sobre la faz de la tierra, se
asevera este punto pues se les puede observar nadando tranquilamente en la
corriente sin siquiera prestarle atención a ningún señuelo que se les
presente, sin embargo hemos de recordar que como todo animal tiene un
ciclo de alimentación y en algún momento del día se verá compelido a
buscar este alimento, es cuando con grata sorpresa tomará agresivamente
el señuelo y dará una tremenda demostración de poder.
LA ESTRATEGIA DEL PESCADOR
El
ser acuático se encuentra ciento por ciento adaptado a su medio, razón
por la cual el pescador se encuentra en desventaja comparativa con el pez,
sumado a esto se pueden mencionar otros factores que si no son estudiados
a conciencia pueden permitir el rápido desenlace y el escape de una gran
pieza por ineficiencia en el sistema de pesca o una reacción tardía por
parte del pescador.
La
palabra estrategia se desprende de una planeación anticipada sobre
acontecimientos probabilísticos y puede ser clave para el pescador porque
le permitirá estar preparado ante situaciones que ameriten diferentes
ejecuciones de esfuerzo táctico y físico para lograr con éxito la pesca
del pez "Bobo".
La
realidad puede presentar muchas variantes debido a que cada pez reacciona
diferente aun en un mismo lugar, sin embargo se debe recalcar la
importancia de diseñar un modelo hipotético que permita estar preparado
ante la mayoría de situaciones inesperadas.
"LA ESTRATEGIA OPTIMA SE BASA EN LA CAPACIDAD DE RESPUESTA CORRECTA
DEL PESCADOR ANTE LO IMPREVISTO".
En principio y sin
excluir algunos otros imprevistos se pueden citar algunas claves para que
con su debido análisis sirvan como instrumentos en el desarrollo hipotético
de una buena estrategia de pesca:
 | Velocidad de
la corriente (percepción visual) |
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 | Profundidad
(percepción visual y táctil con el señuelo) |
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 | Enumeración
de posibles obstáculos (dentro y fuera de las aguas) |
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 | Posibles vías
de escape del pez (corriente arriba, abajo, frontal). |
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 | Reacción
hipotética ante una gran pieza (entre las 8 y 12 libras o más) |
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 | Rutas de
persecución en la ribera del río, cuando el pez genera una
escapada violenta y cuando se pueda suponer que deje el carrete
sin cuerda (corriente arriba o abajo). |
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 | Lugares
probables y adecuados para acercar la pieza a la orilla. |
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 | Capacidad de
cuerda y tensión del carrete a utilizar. |
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 | Forma de sacar
una pieza en un lugar incómodo. |
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 | Tiempo
probable de pelea (adaptándose para peleas largas). |
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