1.-
Vemos la embarcación que ha localizado un cardumen de atunes en
superficie; el cardumen se dirige hacia arriba y la embarcación está
en rumbo para cortarle el paso al cardumen, pero no deberá pasarle por
encima.
2.-
La embarcación navega trazando una curva para situarse frente al
cardumen. La idea de navegar en curva o de forma lateral es para
provocar que los señuelos, al seguir la trayectoria de la embarcación,
sean situados justo por encima del cardumen en su extremo pero sin que
la embarcación pase por sobre el cardumen; para ello a veces ayuda
hacer correcciones de rumbo y no navegar en una curva perfecta sino en
sig sag.
3.-
La embarcación se termina de situar y toma la misma dirección en la
que va el cardumen para que, en cuanto los señuelos estén sobre el
mismo, se siga la trayectoria del cardumen para mantener los señuelos
el mayor tiempo posible al su alcance para que aun cuando el líder del
cardumen cambie de dirección, los señuelos permanezcan el mayor tiempo
posible a la vista de los atunes y sean tomados.
4.-
Si no obtuvimos una picada en la primer pasada (cosa poco común)
daremos una vuelta amplia para no espantar el cardumen y volvernos a
colocar en posición de re-iniciar la maniobra por otro extremo. La
maniobra pudo no ser exitosa por un cálculo incorrecto en la curva que
hubiere impedido a los señuelos entrar al cardumen o porque calculamos
mal la dirección del cardumen que se desplaza en sentido opuesto y por
ello las muestras han pasado desapercibidas. En caso de que el cardumen
se espante y se sumerja, es cosa de esperar su reaparición, dar más línea
a los señuelos y reintentar la operación.
Si
por cualquier motivo le cortamos el paso al cardumen o pasamos sobre él,
es posible que no pase nada y aun obtengamos una picada, pero los
ejemplares más grandes, desconfiados por naturaleza, no serán los que
muerdan las muestras.
Lo
mejor será si podemos disponer de carnada viva, no para pescar, sino
para cebar el área.
De
ser así, cuando comencemos a colocarnos en posición (en el paso 2), un
ayudante de cubierta arrojará pececillos vivos al cardumen para ponerlo
en un frenesí alimenticio y asegurar la picada. Para estos efectos, las
anchovetas y las sardinas son la mejor opción y si no las podemos
obtener vivas, unas cuantas muertas podrán hacer el truco, aunque no
con la efectividad deseada.
Otra
utilidad de la carnada viva (o muerta) es el ayudar a mantener el
cardumen cerca de popa para generar mayor número de picadas y ello se
logra de la siguiente forma: Cuando ya han picado algún o algunos
ejemplares (lo que ocurre en la posición 3), el ayudante de cubierta se
mantendrá arrojando uno a uno pececillos carnada al cardumen para
mantenerlo interesado aun cuando uno de sus líderes haya cambiado su
dirección de nado por estar ya preso de un anzuelo.
Hablaremos
ahora de la forma de pelear con este maravilloso pez que es, sin duda
alguna, uno de los peleadores más formidables de los océanos.
El atún,
como lo hemos apuntado, se tira a fondo, con una poderosa carrera
inicial que puede hacernos pensar que se trata de un ejemplar mucho
mayor de lo que en realidad es, dejando sin alientos ni esperanzas al
pescador pusilánime. En este momento sólo hay que contener su corrida
y nada más.
El atún
es muy poderoso y hay que asegurarnos de mantenerlo bajo presión en
todo momento, en la pelea de este animal no hay cuartel, y pueden estar
seguros que si ustedes se toman un respiro, también se lo están dando
al atún quien lo aprovechará para recuperarse (y suelen recuperarse más
rápido que las personas). Por ello, habremos de estar al pendiente y
mantener máxima presión todo el tiempo.
Cuando
el animal se encuentra empecinado en ir al fondo y no parece haber forma
de subirlo, debemos colocar nuestro freno en posición de strike
(si es de freno de palanca como lo hemos sugerido) y de ser el caso,
poner la velocidad de recuperación lenta para comenzar un bombeo que
nos ayude a ganar valiosos metros. Cuando el pez robe línea, habrá
sencillamente que contenerlo, pero en cuanto deje de salir línea de
nuestro carrete habremos de trabajar nuevamente al animal para
mantenerlo bajo máxima presión todo el tiempo.
Es
impresionante ver como un atún que ha hecho ya varias corridas de
pronto, cuando parecía que habíamos ganado ya un buen número de
metros, comienza a llevarse línea lenta y poderosamente, haciendo
patinar al carrete apoca velocidad, aveces así imperceptible, pero de
forma continua, sacando línea del carrete tan lento que desespera al
pescador inexperto.
Para
ganar línea podemos usar el bombeo tradicional, consistente en
presionar con el pulgar la línea del carrete contra el mango de la caña
(aquel situado por sobre la montura del carrete) y hacer subir la punta
de la caña haciéndonos para atrás (usando el arnés si lo tenemos,
cosa bastante aconsejable, o usando nuestros brazos como tirantes y
jalando con el peso de nuestro tórax; nunca con el brazo) para ganar línea
cobrando cuando bajemos la punta de la caña nuevamente hacia el agua,
dando tantas vueltas al carrete como nos sea posible.
No
obstante, cuando se pelea con ejemplares grandes de atún (escasos pero
existen pequeños cardúmenes de atún aleta amarilla gigante de vez en
cuando) para ahorrar energías y estar en mejore condiciones en la
pelea, podemos hacer uso del sube y baja de la embarcación en las olas
para cobrar línea cada que la embarcación baje de una ola, usando así
al propio mar y a la embarcación en nuestro favor para meter presión
al pez y ganar línea.
Casi
toda la pelea será realizada con el carrete en la velocidad de
recuperación lenta debido a la intensidad del combate.
El
pescador sabrá cuando la pelea está próxima a su fin cuando el atún
comience a dar dead circles. Así se denomina cuando un atún que
nada justo por debajo de la embarcación (y ya no en algún ángulo)
comienza a dar vueltas en circulo. Normalmente podemos entonces ver en
el fondo del mar una pequeña figura plateada que da vueltas y ello es
porque la fatiga del atún lo lleva a nadar de costado y no en posición
normal.
En
estos momentos urge poner término a la pelea para evitar que el pez
recobre fuerzas y se extienda la lucha y para evitar que un tiburón
oportunista se haga de nuestra presa y nos deje sin sashimi para la
cena.
Adicionalmente,
estos momentos son cruciales debido a que con frecuencia es en esta
parte de la pelea donde se pierden los peces debido a que en los dead
circles se genera fricción de la línea contra el borde de la
lancha, cosa que se debe procurar evitar pero que no siempre es posible
y por ello debemos cuando menos hacerlo breve.
Es en
estos momentos en los que el pescador deberá hacer uso de toda su
fuerza extra (si aun le queda) y colocar el freno de palanca al máximo,
sobre pasando la posición de strike. Acto seguido, deberá hacerse un
bombeo profundo para ganar la mayor cantidad posible de línea.
Resulta
obvio que el carrete habrá de estar en la relación de recuperación más
lenta para tener mayor poder.
Un
consejo que suele ayudar para cobrar línea con mayor fuerza y cansarnos
menos es apoyar en el maneral del carrete la palma de la mano en su
sección baja y no sujetarla con los dedos. Es importante que nos
concentremos en NO APRETAR LOS DEDOS DURANTE LA PELEA Y MENOS AUN EN LA
PARTE FINAL, ya que de lo contrario se nos cansarán y podemos sufrir de
calambres o engarrotamiento de los dedos.
En
estos momentos no se debe descartar que la pieza saque fuerzas de dios
sabe donde y re-inicie una carrera, por lo que habremos de estar
pendientes para que, si esto ocurre, regresemos el freno a la posición
de strike y evitemos una posible ruptura de la línea.
Ya en
los últimos metros, el ejemplar nadará hacia la superficie en un
ultimo esfuerzo de alejarse de la embarcación y entonces debemos poner
más empeño en traer el líder al alcance del ganchero.
Cuando
se pelea contra un ejemplar gigante de atún o se le pesca con equipo
ligero (para esta especie), se tienen peleas legendarias que pueden
extenderse por varias horas intensas y agotadoras y no es nada raro que
el pescador se vacíe por completo y tenga que abandonar el puesto o
claudicar en la pelea y el atún sea proclamado el vencedor. Otras
ocasiones, el pescador pierde todas sus fuerzas y su aliento en los últimos
momentos cuando más lo necesita y las cosas se tornan difíciles y no
falta el contumaz luchador que termina con sus fuerzas pero logra pescar
el atún con su orgullo, que en algunos pocos pescadores de gran espíritu
puede ser superior al del atún.
Llegando
el líder a la punta de la caña, el resto es tarea del ganchero, que
habrá de cobrar la pieza, pero no olvidemos que, en cuanto el ganchero
o el asistente de cubierta tome control de la situación y agarre el líder,
habremos de liberar la bobina del carrete por completo para facilitarle
las maniobras a nuestros compañeros que cobran la pieza.
La
pesca del atún es una de las más impresionantes, intensas y exigentes
de todas y el atún aleta amarilla es uno de los más extraordinarios
peces del mar, baste decir que presenta una forma hidrodinámica casi
perfecta, la mejor de todos los peces, y es el atún uno de los muy
pocos peces endotérmeos, lo que implica que regulan su temperatura
corporal y esta no depende del medio habiente, lo que los hace unos
peleadores formidables, más poderosos que la mayoría de los peces.
Por
último les diré que el atún aleta amarilla es delicioso en sus carnes
y por fortuna no se encuentra en serio riesgo en la actualidad, por lo
que es aceptable cobrar algunos ejemplares para la mesa, pero siempre
resulta conveniente no sobre explotarlo y llevar con nosotros lo que
pensamos consumir, liberando el resto para otra futura jornada de pesca,
no es bueno ser ambiciosos y esquilmar los recursos que tan noblemente
nos brinda el mar.
