Luego de varias horas de navegar en Internet
buscando webs interesantes, sobre todo de pesca, llegué a una en donde encontré un
comentario que me llamó poderosamente la atención y que me sedujo de tal forma que me
llevó a meditar un largo rato sobre su contenido.
Llegué a copiarlo pero para mala suerte, se
cerró la pantalla donde estaba y hasta la fecha no he podido ubicarla, por lo que no les
puedo decir el nombre del autor.
La verdad es que no sabía si reproducirlo o
no, pero Gustavo, un seguidor de nuestra web, se las ingenió para entrar a la edición en
construcción, y nos escribió un mail acerca de este editorial. Cuando terminé de
leer las palabras de Gustavo, las que me gustaría compartir con ustedes en el foro si es
que Gustavo está de acuerdo, estaba todo decidido, el comentario tenía que publicarse.
Bueno, basta de palabrería y disfrutemos de
lo que a continuación sigue:
" ¿Te gusta perder tiempo pescando?
Muchos me han hecho esta pregunta alguna vez... algunos con
sincera inquietud, otros con cierto sarcasmo e ironía... Demasiadas veces, respondí con
un tajante "si, me gusta.", quizás tratando de eludir o evitarme el
"trabajo" de explicarles.
Pero lo cierto es que me he ido dando cuenta, cada vez
más, que lo que yo siento cuando estoy pescando es algo tan hermoso que merece la pena
ser explicado, corriendo el riesgo (quizás) de confirmar las teorías de algunas personas
que opinan que la pesca es realmente una pérdida de tiempo..., pero a la vez siempre
tengo la secreta esperanza de que con mi relato alguien quede "enganchado" y
llegue a experimentar esta mezcla de emociones tan conmovedoras. Vaya entonces mi
respuesta.
En la pesca uno se vale por sí mismo, es el hombre y la
Naturaleza, no el uno en contra del otro sino hermanados en una suerte de mística
comunión. Porque en la naturaleza uno ya no es un sujeto aislado del entorno, como sucede
en las ciudades, sino que es parte de Ella, y se rige por sus reglas. Cuando pesco
disfruto de cada uno de mis sentidos: veo los maravillosos paisajes que me rodean, huelo
el aroma húmedo de la brisa marina, oigo cada uno de los sonidos incluso los más tenues
como los de mi corazón, palpo la brisa sobre mi cara y saboreo el dulce sabor del momento
en que por fin pica un pez. La pesca es además un deporte sumamente divertido,
especialmente la modalidades de pesca de orilla (tanto en el mar como en los ríos), donde
uno está siempre intentando "vencer" al pez con todo mi arsenal de cañas,
señuelos, muestras y carnadas. Se convierte en un delicioso reto donde se miden nuestras
habilidades como pescador con el instinto del pez, que puede llegar a desafiarnos, y no
son pocas las veces en las cuales gana. pero nada ni nadie puede hacerme olvidar la carga
de adrenalina y excitación que me produce una picada, el corazón me da un salto y todo
mi ser se apresta para la batalla.
El tiempo no pasa cuando uno esta pescando, o mejor, pasa
volando! Porque yo no me doy cuenta si han pasado una o diez horas, siempre me quedo con
la sensación de que no fue suficiente...
No pretendo que mis explicaciones y relatos justifiquen
nada, solo pretendo transmitir a aquellos que me escuchen la infinita sensación de placer
y paz que me produce la pesca...aunque más no sea por unas horas, hasta volver a la
jungla... "
Hasta la próxima,
El Anzuelo