Historia de un pez
Chiquitillo
Escrito original por: José Manuel López Pinto
Los movimientos ondulantes de su cola alrededor del
cascarón de su huevo se hacían cada vez mas fuertes , ya no cabía allí
adentro, con otro movimiento logró salir, el primer traguito de agua que
pasó por sus diminutas agallas le llenó del oxígeno vital para la vida
de todo ser acuático, sus ojos comenzaron a observar un mundo muy
diferente del que había experimentado por varias semanas, este era su
mundo de aguas cristalinas y plantas acuáticas. En realidad todavía no
había experimentado la sensación del hambre ya que el alevino venía con
su saco vitelino el cual le estaba brindando el suministro necesario de
alimento, a su lado cientos de pequeños hermanos y compañeros estaba en
la misma condición. A los días algo en su interior le indicaba que tenía
hambre, una sensación muy extraña, pero bueno por instrucción genética
el sabía que tenía que empezar a alimentarse y bueno el lugar se
prestaba pues había deliciosas algas y pequeños microorganismos, su
primera cacería de una daphnia fue toda una odisea, acercarse lentamente
y con cautela y de repente un ataque repentino con las fauces abiertas
mordía con todas sus fuerzas a ese monstruoso animal, su primera comida sólida
estaba ya en su interior. Cuando medía solo unos 5 milímetros ya se sentía
orgulloso de poder nadar a toda velocidad entre las plantas acuáticas;
algo estaba pasando en el lugar, de los muchos compañeros nacidos, muchos
de ellos ya no estaban, aprendió rápidamente que seres gigantescos con
tenazas, mandíbulas y fauces terribles estaban prestas a devorar cuanto
pecesillo se descuidara y además había aprendido que si no se nada con
cautela se puede perder la vida en un instante.
Una sardina con unos dientes filosos como un bisturí
había tratado de comérselo en un descuido de su parte y un diente había
desgarrado por encima la pequeña cola del alevino por suerte el daño fue
superficial. Sabiendo esto ya no se aventuraba fácilmente a las aguas
abiertas del estanque. El pez chiquitillo aprendió que para su
sobrevivencia debía buscar un lugar en donde tuviera protección, confort
y alimentación sin los grandes riesgos inherentes a las aguas abiertas,
así que logró encontrar un tronco semisumergido con una cavidad que le
permitía esconderse rápidamente si algún monstruo aparecía por la
zona.
El tiempo pasó con miles de cosas en su vida, vio
tantas escenas de muerte y depredación entre sus amigos y conocidos el
seguía fiel a su tronco, sabía que en este lugar estaba a salvo de los
depredadores y su comida predilecta estaba al alcance y sin mayores
riesgos. El pez chiquitillo se sentía fuerte y por algún extraño
sortilegio cada vez podía nadar mas rápido y comer cosas mas grandes
entre las cuales estaban muchos de los monstruos que tiempo atrás se lo
querían devorar a él. Bueno esto era bueno, sin embargo y con cautela
siempre atacaba velozmente a las sardinas ya que la imagen de lo sucedido
en su cola nunca se le iba a olvidar , no fuese que esa sardina le
volviera a inflingir daño a su preciada cola.
El tiempo pasaba y el pez chiquitillo observó que
los monstruos ya no le molestaban , no sabía porque pero al aventurarse
fuera de su tronco una conmoción se daba alrededor y las sardinas huían
despavoridas, los cangrejos y camarones también y otros peces de su
especie se resguardaban en su respectivos refugios, el como de costumbre
observaba todo a su alrededor por aquello de que un monstruo apareciera.
Como no veía nada aprendió nadar libre y soberano en las aguas.
Un día vio algo que se movía en las aguas con
movimientos suaves y ondulantes, el no había visto nada parecido porque
como recordarán siempre había vivido en su tronco ancestral. El instinto
le jugó una mala pasada y el pez chiquitillo atacó como una centella
aquella cosa que nadaba en sus dominios, la capturó y sus poderosas mandíbulas
tan fuertes como la primera vez que capturó a aquella daphnia hicieron
una presión increíble, rápidamente sintió que algo malo estaba
ocurriendo, aquella criatura le sostenía y trataba de jalarlo a la
superficie, el pez chiquitillo utilizó lo bien aprendido y nadó con toda
su fortaleza al fondo buscando un tronco protector, en la superficie un
viejo pescador sufría de ver como la cuerda de su carrete salía a una
velocidad impresionante, algo que nunca
había experimentado en todos sus años de pescador profesional y de
circuitos de campeonato. Aquella bestia salvaje no parecía perder fuerzas
por mas que intentará recuperar cuerda, recorría espacios a una
velocidad con una presión descomunal. El pescador sabía que había
encontrado el pez que toda su vida había soñado, para el cual se había
preparado cientos de horas pescando con caña y carrete, el pez que solo
una vez en la vida se captura. El pez chiquitillo por su parte seguía
luchando con fortaleza, la pelea significaba el todo en ese momento de su
existencia; la pelea para el pescador significaba el todo de su existencia
en ese momento. El pez chiquitillo perdía fuerzas, estaba agotado, ya no
tenía mas que dar cada vez se acercaba a la superficie; sus ojos
observaron por primera vez el ambiente de la superficie con toda esa
luminosidad y un ser extraño le miraba con asombro bueno eso le parecía al pez chiquitillo. Unas palabras
quedaron grabadas desde ese día
en la memoria del pez chiquitillo (RECORD MUNDIAL DE TODOS LOS TIEMPOS) el
no comprendía el significado, pero las palabras se guardaron para sí,
ahora nadaba libre y soberano en los dominios de sus aguas.
Volvió a su querido tronco semisumergido y se
prometió nunca más tratar de comer aquellas cosas que aparecían tan
seductoras en el agua, la lección fue bien aprendida, tal como la de la
sardina que mordió su cola hacía tantos años años atrás.
Sabía sin lugar a dudas que siempre sería un pez
chiquitillo...